Archivos para ‘Toaru Kagaku no Railgun’

23 febrero 2011

Toaru Kagaku no Last Order II 18: Una cierta mini-MISAKA

por seriousman

Ahora en envase económico (oferta válida hasta agotar stock)

Teoría del capítulo de relleno

Casi no existe serie alguna que nunca “incurra” en esta clase de capítulos caracterizados por la suspensión del desarrollo de la línea argumental principal, y considerados tan prescindibles al extremo de calificarlos como “relleno” (filler). Sin embargo, esta definición acarrea un juicio de valor, en apariencia objetivo, pero inadecuado pues explica un fenómeno mediante una percepción de lo narrativamente correcto. Me explico: en toda narración conviven varios procesos. Uno de ellos, la sucesión de hechos que conocemos como relato (el plot que tanto mentan los bloggers en inglés); otro, el proceso de los personajes (su desarrollo psicológico, sus interacciones, su trasfondo). Sobre este último operan esos capítulos que solemos despreciar, pero que resultan urgentes para crear un universo ficcional autónomo al revelar las distintas facetas del elenco protagónico.

6 febrero 2011

Toaru Kagaku no Railgun II 17: Una cierta multiplicación de MISAKA

por seriousman

Hay Misaka para todos

“‘This MISAKA is this MISAKA, and that MISAKA is that MISAKA’, says MISAKA as she advices MISAKA to give up”, porque además de Biribiri, Last Order y 10032 (MISAKA Imouto), también conocimos a 13577, 10039 y 19090, que marcó distancia de sus hermanas sometiéndose a dieta. Apareció casi la totalidad del elenco de Ciudad Académica, incluido Accelerator, más apático y malhablado que nunca, mientras que Kuroko volvía a robarse el show gracias a su magnificencia de acosadora lésbica. Desde hacía meses no me divertía tanto viendo un episodio de Railgun, digo Index… (siempre y cuando no contemos el genial Ika-Index-degeso~); sin embargo, ahora que reaparece Uiharu decantándose por la ruta de los lirios con Mikoto y sus lecciones callejeras de violín, me pregunto cuánto costaría un minúsculo cameo de Saten diciendo con correcto acento teutónico: “Wir harl chant panz heidelkart…”

29 noviembre 2010

Toaru Kagaku no Railgun II 7: Una cierta escudera reivindicada

por seriousman

Las trenzas engrandecen su efigie heroica

Kuroko Shirai, la febricitante teleporter lésbica que escolta en plan de heraldo y acosadora a su idolatrada Onee-sama Mikoto Misaka, no desaprovechó la oportunidad de derrochar sangre caliente y brillar con corajudos desplantes e intrépidas arremetidas consolidándose como heroina de acción en su propio arco, sin necesidad de depender de Biribiri para plantarle pelea a la villana de turno. Admito que, técnicamente, Kuroko no ganara, que Mikoto y Touma la rescataron de una muerte catastrófica y Awaki Musujime fuese derrotada sin distingos de género por Accelerator; sin embargo, ella consiguió quebrantar la resistencia emocional de su contrincante ahogando su identidad en una vorágine psicológica.

21 noviembre 2010

Toaru Kagaku no Railgun II 6: Una cierta teleporter adolorida

por seriousman

Judgement desu-no~

Only her railgun can shoot. Siguiendo la cruel consigna de “menos Touma, más Biribiri”, volvimos a disfrutar de verdadero suspenso, acción, desangramiento, libido y comedia en Ciudad Académica. Sin embargo, la responsable de devolvernos esa trepidante excitación no sería la Princesa Eléctrica de Tokiwadai, Misaka Mikoto, sino su aristocrática y  justiciera kouhai Kuroko Shirai, quien además de su emblemática vocecilla de cuarentona pervertida y su grácil & delicious flat chest, es célebre por endulzar con su filiforme sensualidad los tortuosos senderos del yuri rape. La escudera de Biribiri no permitirá que onee-chan continúe cargando en soledad con sus pesares, aunque ello implique robarle el protagonismo para enfrentar a su némesis en una suerte de batalla contra el émulo diabólico.

Por si acaso, esta es la reseña de Toaru Majutsu no Index II 6.

30 octubre 2010

Toaru Kagaku no Railgun OVA EX: Una mirada furtiva

por seriousman

Otra clase de miradas...

Como parece sugerir Kuroko, la mirada es una especie de metáfora del control que determinado poder ejerce sobre la libertad de los individuos, a veces simulando una falsa sensación de albedrío mientras los sujetos son sometidos a vigilancia mediante mecanismos de observación. Esta represión no necesita siquiera de aparatos tecnológicos para imponerse. Simplemente requiere interiorizar en las personas el lema “Te estamos mirando” presuponiendo que todos aplicamos la mirada hostigadora sobre el resto. No resulta extraño que Ciudad Científica esté plagada de ojos censores, pero cuando esa mirada se evidencia, quienes son conscientes de sufrirla, como Biribiri, conocen el terror del acoso manifiesto.

20 marzo 2010

Toaru Kagaku no Railgun 24 (FINAL): La redención de Kiyama-sensei

por seriousman

Me sorprende que no se desnudara de la emoción


Un final espectacular, que recompensa a quienes continuamos creyendo en la serie a pesar de los divertidos episodios de relleno que algunos censuraban. En resumen, podríamos considerar a Kiyama-sensei como la segunda protagonista de Toaru Kagaku no Railgun, pues su camino de redención atraviesa ambos arcos principales (su intento de salvar a los Child Errors contra el mandato de la ley mediante el Level Upper y su enfrentamiento a Telestina), y porque el espectador consigue simpatizar con sus propósitos a pesar de sus métodos. Si Mikoto es una heroina clásica (la chica buena que defiende el bien defendiendo la ley), Kiyama es una antiheroína (una mujer de personalidad compleja que busca enmendar sus traumáticos errores oponiéndose a una sociedad corrompida): el desenlace las reúne peleando a favor del mismo bando contra una villana clásica, malévola, egoísta, que enuncia sin ambages la cruda degeneración del discurso científico. Telestina es producto de la alienación a donde conduce una ciencia descaminada, que niega la espiritualidad y humanidad del sujeto. Paradójicamente, quien precipita su derrota es una level 0, la discriminada por antonomasia en Ciudad Académica. Saten antepone la amistad, los sentimientos como valores ideales frente al descarado materialismo tecnológico de Telestina. Entre tanto, disfrutamos de un episodio antológico, con explosiones, robots, despliegue de habilidades y orquestadas colaboraciones de todo el elenco estelar (ok, faltó Touma, pero estaba amnésico). Cada quien aportó su granito, pero el batazo de Saten merece el epíteto de épico.

Y nunca suelta el abanico

Quienes reclamábamos más airtime para Kongou-san obtuvimos una grata recompensa a nuestra paciencia, aunque fueran escasos segundos de acción: su habilidad, llamada Air Handle, contrasta con su refinada personalidad, pero en términos de poder sería capaz de medirse con cualquier rival que le aventaje en peso, tamaño e incluso contra máquinas, automóviles y helicópteros. Solo tendría dificultad con usuarias como Kuroko, cuya habilidad consiste en evadir objetos. La mano de Kongou-san es capaz de empujar cualquier cuerpo en la dirección que oujo-sama decida sin importar su volumen, por tanto, su principio básico es la fuerza bruta. En cambio, el Teleporter de Kuroko se fundamenta en la velocidad de movimientos. Los conceptos de ataque y defensa en ambos casos difieren, pero lamentablemente, creo que tras un hipotético enfrentamiento, la ganadora sería Shirai-san pues Mitsuko necesita mantener un blanco visible. Sin embargo, esta ocasión los guionistas la reivindicaron con una entrada espectacular y una cortísima escena de combate donde demostró que una mano le basta para barrer el piso de robot suits mientras utiliza la otra para abanicarse. ¡Más Mitsuko y menos Mikoto! Lo siento, me entusiasmé.

Una nota gráfica antes de comentar los combates. Es increíble cómo durante dos episodios, Telestina pasó de mostrarse como una velada y sigilosa antagonista que maliciaba con disimulo y preparaba silenciosamente su revelación como mente maestra detrás del fenómeno Poltergeist, a convertirse en una psicópata egocéntrica, malhablada y espasmódica con deformaciones de rostro que acentúan la misma locura de sus actos y palabras. Hubiese preferido una villana menos desequilibrada, de aquellas que mantienen la solemnidad hasta las últimas instancias. Incluso cuando J.C.Staff hizo su mejor esfuerzo por proveernos de una representación absoluta de la maldad con expresiones groseras y exageradas, que juzgadas como despliegue visual merecen cierto reconocimiento, le restaron matices a su personalidad, antes misteriosa e impredecible. En lugar de ofrecer una explicación consecuente a sus ansias locas de poder, optaron por un descarrilamiento psicológico que desfiguró con brusquedad al personaje tornándolo neurótico y odioso, no funcionalmente (todo relato heroico requiere que el villano genere antipatía), sino visualmente, en términos de comodidad: por instantes, los gestos retorcidos, su risa de bruja histérica, sus ojos desorbitados causaban molestia por la simplicidad maniquea del carácter que describían, con excesivas variantes gráficas y pobre desarrollo argumental.

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