¿¿¿¿QUÉ SIGNIFICA POKKONCHO????
Todos quisiéramos ocupar el lugar de Sugisaki. Diversión a diario en compañía de cuatro bishoujos que te someten al escarnio, el maltrato e incluso la amenaza de muerte (sin olvidar que existe una sexta entidad que habita el salón del Consejo Estudiantil: el fantasma comemanzanas de Chizuru). No obstante, el muchacho paga caro esos privilegios pues se encarga del trabajo sucio del glamoroso seitokai dedicándose hasta el anochecer a cumplir con engorrosos papeleos de los clubes. A diferencia de Sugisaki, muchos de nosotros sabemos cuán infrecuente, por no decir imposible, es un final harem en la vida real. Si existe una fantasía masculina forjada por el engañoso discurso de los eroge incapaz de materializarse fuera del videojuego es el sueño dorado de la plena poligamia. Las mujeres son celosas y posesivas por antonomasia, a las pruebas de Seitokai no Ichizon me remito: la Presidenta interrumpiendo la sesión de adivinación porque le incomoda que Sugisaki y Chizuru se tomen las manos y tampoco colaboró a atenuarlo la reacción tsunderesca de Mafuyu… no, no toque su computadora, que leyo bien: Mafuyu, repito, nominada a tsundere del año, y para rematarlo, saltamos de la comedia al drama revelándonos un aspecto sombrío del pasado de Chizuru no vinculado a su enfrentamiento con el cartel de Tijuana ni su responsabilidad en el desplome de Lehmann Brothers: según se cuenta, una antigua mejor amiga no
toleró su genialidad, su encanto y que fuese admirada por sus compañeras de clases, no por envidia, sino por celos amicales, por miedo a perder su sitial preferente. Habiendo confirmado que existe una predisposición genética del cromosoma XX al comportamiento posesivo y cierta tendencia a liberarlo por cauces irracionales, le recomendaría a Sugisaki que olvidase su loable proyecto digno de san Martín de Porres de alimentar en un mismo plato a perro, pericote y gato; y aunque me encanten las catfights, entre la fuerza bruta de Minatsu, Mafuyu en estado berserk, la experiencia de Chizuru en el asesinato selectivo y… y… bueno, la Presidenta es mantequilla, pero tampoco olvidemos al fantasma devorador, pues entreverando a semejantes concubinas en un mismo serrallo, su harén devendrá en despelote y primera plana del nuevo pasquín del Club de Periodismo llamado “Parrillada escandalosa” (de pronto me imagino a Mamiko Noto diciendo “che, querés parrisha??” y tiemblo de pensar que su vocecita sería perfecta para una porteña). Retomando mis recomendaciones: Sugisaki, pibe, dejate de ilusiones y escogé una, atorrante. Al comienzo, hubiese optado por Minatsu porque incluso su brusquedad e impulsividad me resultaban muy sexys, pero después del episodio 6 su rollo de heroína de acción y aspirante a power ranger se tornó repetitivo y sus trazos violentos perdieron ese atractivo riesgoso. Ahora juego mis fichas por Mafuyu por diversos motivos: había mencionado que compartía un núcleo de aficiones o referentes culturales similares con Sugisaki (ambos están metidos en diferentes vertientes de la subcultura manga-animé) y la rubia nunca rechazó con violencia los acercamientos de su senpai. Esta ocasión presenciamos una pelea entre el otaku
del moe-ness (vamos, Ken, aun puedes casarte con Nene de LOVE PLUS) y la fangirl del yaoi, pero luego ambos deciden firmar la reconciliación y desde el comienzo, cuando Mafuyu busca que Sugisaki le haga conversación para hablar de sus novelas boys-love, la secuencia tiene un subtexto bastante romántico. Finalmente, al terminar el episodio 10, la inesperada exclamación de Mafuyu afirmando que se divierte mucho trabajando hasta tarde con Sugisaki y su rostro melancólico durante el desenlace sugieren que la reina del RPG sería la candidata más apta siempre y cuando Ken no opte por continuar la ruta de Kurimu.






























