Setokai no Ichizon


Tomoyo haciendo un cameo

¿¿¿¿QUÉ SIGNIFICA POKKONCHO????

Todos quisiéramos ocupar el lugar de Sugisaki. Diversión a diario en compañía de cuatro bishoujos que te someten al escarnio, el maltrato e incluso la amenaza de muerte (sin olvidar que existe una sexta entidad que habita el salón del Consejo Estudiantil: el fantasma comemanzanas de Chizuru). No obstante, el muchacho paga caro esos privilegios pues se encarga del trabajo sucio del glamoroso seitokai dedicándose hasta el anochecer a cumplir con engorrosos papeleos de los clubes. A diferencia de Sugisaki, muchos de nosotros sabemos cuán infrecuente, por no decir imposible, es un final harem en la vida real. Si existe una fantasía masculina forjada por el engañoso discurso de los eroge incapaz de materializarse fuera del videojuego es el sueño dorado de la plena poligamia. Las mujeres son celosas y posesivas por antonomasia, a las pruebas de Seitokai no Ichizon me remito: la Presidenta interrumpiendo la sesión de adivinación porque le incomoda que Sugisaki y Chizuru se tomen las manos y tampoco colaboró a atenuarlo la reacción tsunderesca de Mafuyu… no, no toque su computadora, que leyo bien: Mafuyu, repito, nominada a tsundere del año, y para rematarlo, saltamos de la comedia al drama revelándonos un aspecto sombrío del pasado de Chizuru no vinculado a su enfrentamiento con el cartel de Tijuana ni su responsabilidad en el desplome de Lehmann Brothers: según se cuenta, una antigua mejor amiga no toleró su genialidad, su encanto y que fuese admirada por sus compañeras de clases, no por envidia, sino por celos amicales, por miedo a perder su sitial preferente. Habiendo confirmado que existe una predisposición genética del cromosoma XX al comportamiento posesivo y cierta tendencia a liberarlo por cauces irracionales, le recomendaría a Sugisaki que olvidase su loable proyecto digno de san Martín de Porres de alimentar en un mismo plato a perro, pericote y gato; y aunque me encanten las catfights, entre la fuerza bruta de Minatsu, Mafuyu en estado berserk, la experiencia de Chizuru en el asesinato selectivo y… y… bueno, la Presidenta es mantequilla, pero tampoco olvidemos al fantasma devorador, pues entreverando a semejantes concubinas en un mismo serrallo, su harén devendrá en despelote y primera plana del nuevo pasquín del Club de Periodismo llamado “Parrillada escandalosa” (de pronto me imagino a Mamiko Noto diciendo “che, querés parrisha??” y tiemblo de pensar que su vocecita sería perfecta para una porteña). Retomando mis recomendaciones: Sugisaki, pibe, dejate de ilusiones y escogé una, atorrante. Al comienzo, hubiese optado por Minatsu porque incluso su brusquedad e impulsividad me resultaban muy sexys, pero después del episodio 6 su rollo de heroína de acción y aspirante a power ranger se tornó repetitivo y sus trazos violentos perdieron ese atractivo riesgoso. Ahora juego mis fichas por Mafuyu por diversos motivos: había mencionado que compartía un núcleo de aficiones o referentes culturales similares con Sugisaki (ambos están metidos en diferentes vertientes de la subcultura manga-animé) y la rubia nunca rechazó con violencia los acercamientos de su senpai. Esta ocasión presenciamos una pelea entre el otaku del moe-ness (vamos, Ken, aun puedes casarte con Nene de LOVE PLUS) y la fangirl del yaoi, pero luego ambos deciden firmar la reconciliación y desde el comienzo, cuando Mafuyu busca que Sugisaki le haga conversación para hablar de sus novelas boys-love, la secuencia tiene un subtexto bastante romántico. Finalmente, al terminar el episodio 10, la inesperada exclamación de Mafuyu afirmando que se divierte mucho trabajando hasta tarde con Sugisaki y su rostro melancólico durante el desenlace sugieren que la reina del RPG sería la candidata más apta siempre y cuando Ken no opte por continuar la ruta de Kurimu.

No me sorprende que el fantasma se coma la manzana, me sorprende más que Chizuru logre sostenerla con la punta de un dedo

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Tienes mucho que aprender sobre mujeres...

Habiendo fracasado en su primera intentona por destruir al Consejo Estudiantil invadiendo sus entrañas, Lilicia consigue infiltrar a su pequeña imouto para desestabilizar el frágil equilibrio afectivo del harén de Sugisaki provocando un arranque de celos enfermizamente negados, tanto que incluso Chizuru desenfundó un látigo, Minatsu se dedicó a practicar su bateo abierto, Mafuyu se encerró en sí misma para escribir otra novela yaoi y la Presidenta se atiborró de usamaru. La presencia de la adorable Elise monopolizando la atención de Sugisaki tenía como propósito que registrara con un magnetofón encubierto las conversaciones banales del Consejo, materia que serviría a Lilicia para su próximo artículo difamatorio. Y vaya que consiguió una exclusiva que titulará “Chico lolicon y muchachas encolerizadas por los celos”, pero Elise disfrutó su labor de espionaje y develó la faceta amable y paternal de Sugisaki. Este trato delicado y caballeroso con la niña precipitó el descontento de las chicas, que atravesaron por fases de negación tsunderescas que se aproximaban peligrosamente al hambre de destrucción que enloquece a las yanderes cuando las rechazan. Mafuyu optó por una escapatoria hikkikomori y la Presidenta por refugiarse en sus pulsiones infantiles, pero nadie se libró de manifestar inconscientemente su rabia, motivada no tanto por la posesividad individual, pues entonces se pelearían entre ellas, sino porque el harén no admite incursiones de fuera ni súbitas invasoras, y porque Elise había alcanzado, gracias a su edad, que Sugisaki la engriese y tratase con respeto, mientras ellas continuaban siendo consideradas piezas intercambiables de un eroge particular. Tarde o temprano arribaríamos a esta circunstancia crítica cuando el protagonista deba escoger un path, aunque podríamos descartar a Chizuru y según las reacciones expuestas en este capítulo, estableceríamos una escala de celos encabezada por la Presidenta, en segundo lugar Mafuyu, y menos airada pero más peligrosa Minatsu. El camino de Kurimu parece afirmado después de su doliente reacción al escuchar que Sugisaki aceptaba casarse con Elise si seguía amándolo cuando fuese adulta, sin importar si engordara. Aunque pretenda esconder su faceta más pueril, la pelirroja en determinados aspectos sigue teniendo la edad mental de una preescolar y además de preciarse de protagonizar la serie y presidir el Consejo, no podría tolerar que nadie le arrebate el papel de loli exclusiva de Seitokai no Ichizon, pues la convivencia con Sugisaki le permitió comprender el poderoso impacto que ejercen sus rasgos infantiles entre sus electores, de manera que pronto, mientras las series sigan k-onificándose y los personajes de Lucky*Star sigan siendo nombrados ciudadanos honorarios de algún distrito de Tokyo, el moe dominará Japón y en consecuencia el mundo. La ruta de Mafuyu no muestra mayores dificultades e incluso la rubia había creído en las palabras de Sugisaki, pues habiéndose decepcionado por la indecisión de su senpai, jura que nunca jamás volverá a confiar en sus promesas. Además, nunca antes había rechazado con demasiada determinación los avances de Ken y cuando calibramos sus diferencias, bien podríamos suponer que entre un coleccionista de visual novels y una jugadora de RPGs existe un núcleo cultural común que podrían disfrutar en pareja, pero una leyenda ampliamente difundida afirma que entre un otaku y una fujoshi nunca germinará el amor. A todo esto, una reciente encuesta entre mujeres japonesas acerca de sus preferencias masculinas, los otakus son calificados como parejas fieles y leales, cuya única debilidad serían las chicas en 2D, pero a las encuestadas no parece incomodarles que sus novios los engañen con Taiga, Nodocchi o Biribiri. Aún caben esperanzas, Sugisaki…

4 mujeres, un camino

Oh shit, Mafuyu está realmente molesta

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Y no me digas pobre por ir viajando aquí...

...¿No ves que estoy contento? ¿No ves que estoy feliz?

Chizuru es neko, la Presidenta es tachi
Como cualquier perturbación en el espacio-tiempo o posibilidad de auto-evolución puede suscitarse cuando la Presidenta está aburrida, pero nadie está dispuesto a mitigar la sed de entretenimiento de la pelirroja, una desfortunada intervención de Minatsu le enciende la bombilla a Kurimu y por Real Decreto decide que el Consejo Estudiantil se agasaje con unas merecidas vacaciones en Tokyo. Ya verán cuando Lilicia se entere del despilfarro en las arcas estudiantiles y se desate un escándalo por la farra fiscal, aunque la Presidenta apenas necesitaría recurrir a su encanto loli-moe para calmar a las masas. El único honesto que cubrió sus propios gastos con dinero de su esquilmada billetera y pagó su pasaje de tren con sobreprecio a última hora fue Sugisaki, quien además, fue amarrado y vendado para evitar que interrumpiera a Chizuru y la Presidenta en su sesión privada de regocijo nocturno. Minatsu las descubrió al amanecer y Seitokai no Ichizon volvió a sorprendernos con súbitas revelaciones, al descubrir que cuando comparten la cama, la mandamás es Kurimu, mientras que Chizuru (que duerme desnuda en verano) se somete y suplica con tiernas onomatopeyas. Solo faltaba que la Presidenta encendiera el cigarrillo de después y le diera unas palmaditas para dejarnos en claro quién lleva los pantalones. La única testigo posible de sus escarceos amorosos es Mafuyu, pero anduvo demasiado concentrada toda la noche en superar sus propios récords de cuando menos seis juegos distintos en su PSP, de manera que la última persona cuerda para detener a Sugisaki en caso de alguna intentona de violación sería Minatsu, cuyo ideal de excursión escolar debe parecerse a una prueba de supervivencia en la jungla pues además de una muda de ropa, artículos de higiene, su fuerza de voluntad, resistencia física y psicológica, y miserables 10 yenes, solo lleva su ingenio y su confianza en la suerte. Mafuyu también anda bien aprovisionada con una enorme y henchida maleta rosa con ruedas, repleta de hardware de juegos, que incluyen tranformadores de corriente o adaptadores tan pesados que podría matarse a una persona o utilizarse como estufas por sobrecalentarse tan rápido. Nunca sabremos qué escondía Chizuru debajo del fondo falso de su portafolios, me inclino por suponer que transportaba dinero lavado para algún contacto en la capital. Debió ponerse celosa cuando la Presidenta presentó en sociedad al macho bravío que calienta su colchón todas las noches, digo, al caballero que la acompaña en su lecho y me refiero al elefante azul de peluche, cuya zona más placentera para restregarse las mejillas -según palabras de la satisfecha Presidenta- queda debajo de la trompa. Ahora comprendo que Sugisaki reaccione como una bestia hambrienta de lujuria, pues aparte de soportar el bombardeo de estímulos erógenos de cuatro bishoujos con impactantes zettai-ryouiki, también está expuesto a sus inconscientes alusiones con doble sentido. Pero tranquilos, ya hablaremos de metatextualidad, porque esta ocasión, como nunca antes, los miembros del Consejo hicieron notoria su condición de personajes, quizá afectados por salir de su pueblo rural y llegar cual provincianos a la gran metrópoli. Esta ocasión se sometió a parodia el tema de la identidad. Desde su planteamiento, somos conscientes de que Seitokai no Ichizon se sostiene sobre cuatro arquetipos de sujeto femenino o variantes del moe en anime: la tomboy deportista, la chica frágil y delicada, la loli pettanko y la tall dark bishoujo. Estas categorías ya habían entrado en crisis porque Minatsu era buena en matemáticas y Mafuyu una otaku de los videojuegos, pero ahora no se contentarán con agrietar el molde: buscarán escaparse, ser otros.

Donde al fin podré de nuevo respirar adentro y hondo alegrías del corazón...

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So don't go away, say what you say, but say that you'll stay

La incursión de Lilicia semanas atrás había quebrantado la rutina del Consejo introduciendo un germen de conflicto narrativo, sin embargo, esta ocasión, la adormilada intensidad dramática se cuadruplicó por la presencia de un elemento de tensión que generó una pequeña crisis en el Seitokai y sumió en una momentánea desesperación a los fans de Minatsu cuando anunció que sería transferida de escuela junto a Mafuyu debido al matrimonio de su madre. La noticia no podía llegar en peor momento pues los profesores están presionando al Consejo para decidirse acerca del tema del próximo Festival Cultural. La Presidenta Kurimu enfrenta la coyuntura política más compleja desde su acceso al gobierno: actuar en serio por primera vez; y cuando recordamos que una adolescente con mentalidad pueril y comportamiento de preescolar deberá solucionar dos problemas críticos en simultáneo, uno comprometiendo la unidad de su equipo, el otro sometiéndola a la presión del poder institucional, se avista la pronta necesidad de un recambio, el final de la política del usa-maru, aunque es una percepción engañosa: la popularidad emanada del lolitismo como fuerza electoral puede permitirle mantenerse en la cúspide y conquistar el mundo sometiendo a los ciudadanos con sus vibras moe. Recuérdenlo y escríbanlo en la pizarra: la revolución loli se avecina, pero necesita de Sugisakis que sirvan de bomberos en situaciones similares. El problema del régimen de Kurimu es depender del personaje que más detestan, pero nadie discute su liderazgo, salvo durante este episodio cuando el control de los asuntos gubernamentales se escaparon de sus manos y corrió a refugiarse en las faldas de Chizuru. Porque se trató de un episodio Minatsu-céntrico, con tanta meticulosidad que conocimos incluso el curioso aspecto de sus almuerzos (¿albóndigas y croquetas con caritas de cerdo?) y entonces se torna comprensible que Minatsu le guardara cierto rencor a su madre durante su infancia: abres tu tapperware en presencia de tus compañeros de clase y de pronto te conviertes en el hazmerreír del colegio. (Ningún obento más kitsch que el preparado por Senjougahara en el episodio 12 de Bakemonogatari, pero proviniendo de Hitagi solo podría calificarse de fabuloso.) La orfandad es un tópico lacrimógeno de fácil manipulación: merece un reconocimiento que jamás lo utilizaran para provocarnos lástima ni a manera de captatio benevolentiae para empatizar con el personaje. Era fuente del conflicto, lo condicionaba porque Minatsu deseaba reparar su dañada relación con su madre, pero no pretendía cambiar la percepción del personaje. Al final, el verdadero problema es la repentina partida de las hermanas que Sugisaki consigue solucionar apelando a su formal sentido de la idiotez. No deneguemos méritos, a pesar del cuadro patológico de alteración en la libido (su obsesión por el harem) e incluso siendo víctima del continuo maltrato femenino, Sugisaki es capaz de mostrarse solvente y sensato en las peores circunstancias o de salvar la jornada con un epic win salido de una mezcla de solemnidad, imbecilidad y simpleza, en conclusión, un tarado muy convincente. Si fuese menos sincero en sus intenciones, quizá hubiese conquistado a todas (bueno, menos a Chizuru, aunque podría unirse al harem persiguiendo a Aka-chan), porque Minatsu fue persuadida por su constancia y según revela la conversación por celular con su madre, la insistencia de Ken motivó su decisión de quedarse, de donde deduzco que alberga un leve aprecio por Sugisaki o cuando menos, logró conmoverla y calarle hondo. Por desgracia, no logró adherirla a su causa, loable por cierto, de proponer “sexual” como tema del Festival. Bunny girls repartiendo volantes en la puerta de la escuela sonaba bastante original… ¿o dónde lo habré escuchado?

Forever and a day... in the time of my life, 'cos I need more time, yes I need more time just to make things right...

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Alguien está comenzando a sobrar en este gobierno

Me ausenté un par de días para visitar a la familia, pero ojalá acabe mañana mi segunda parte del análisis de Taisho Yakyuu Musume.

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No. Imposible. Jamás. ¡¡¡No pienso permitirlo!!!

Esta pareja de episodios se concentró alrededor de un tema común: el Consejo estudiantil busca redefinirse. La aparición de Lilicia ha desestabilizado el frágil gobierno de la Presidenta Kurimu y aunque la confesión de Sugisaki puso paños fríos al conato de escándalo periodístico, la carismática líder no termina de asimilar los ataques del Club de Periodismo y, fiel al humor intertextual de la serie, exigirá un cambio de imagen para transmitir a los alumnos mayor seguridad en su desempeño a cargo de los asuntos colegiales. Mejor dicho, para tapar el enorme forado de irresponsabilidad, haraganería y carencia de soluciones que caracteriza a su gestión, pero como Chizuru ha amenazado con sabotear a todos los medios periodísticos, escritos o audiovisuales, que osen criticar a su querida Aka-chan, este blog se reserva sus comentarios negativos. Como ordena la nueva ley del moe-ness referente al hot-ness refrendada recientemente por la ciencia, “la abundancia mamaria es síntoma de inteligencia superior” y como los grandes consejeros o chambelanes de la Historia han sido también insignes pensadores que pudieron emplear su talento en el sucio mundo de la política, Chizuru busca también librarse rápidamente de posibles estorbos o competidores en su propósito por poseer el cuerpo de Kurimu y aunque las posibilidades de Sugisaki sean mínimas, siempre puede aparecer un black horse y para prevenirlo, decide eliminarlo convirtiéndolo en blanco de un horda sedienta del gays impulsivos salidos de la peor fantasía de Mafuyu que bombardean su celular con mensajes irreproducibles. Sugisaki ensaya con distintos géneros narrativos para colmar las expectativas de la Presidenta que exije una novela para contrarrestar el efecto pernicioso de Lilicia y sus artículos falsos. Debemos advertir que respecto de prensa y literatura, no importa cuán famosas y exitosas sean algunas novelas, no podrían jamar igualar el impacto mediático de un titular en la prensa. Sin embargo, como Seitokai no Ichizon consiste en aliviar el aburrimiento y la melancolía de la Presidenta pettanko, Sugisaki deberá tragarse su orgullo y tratar de redactar todo tipo retorcido de ficción que devela las manías de sus compañeras de Consejo: desde el yuri y el yaoi, pasando por el género de acción y el sadismo, después de entrever las rocambolescas personalidades de las muchachas, la obsesión de Sugisaki por alcanzar su codiciado final harem luce menos anormal. A final de cuentas, todos andan desquiciados en ese salón. No obstante, los más insanos somos nosotros que, como menciona Sugisaki señalándonos con el dedo a través del encuadre, “estamos grabándolo todo en HD” y “poniéndole protección para que nuestras familias no lo descubran”. Quien no haya descargado hentai que lance la primera piedra. Luego de pretender de forma espúrea usurpar la identidad de Sachiko Ogasawara (Rosa Chinensis), Yoshika Miyafuji, ¡e incluso atreverse a emular a Yui-senpai sin una pertinente Gibson Les Paul! (intolerable, una falta de respeto para Gitah) y haber tentado además de la novelística, producir su propia serie de animación, es decir, una copia perfecta de Strike Witches, aunque sigo sin comprender por qué Minatsu debe hacerlas de Perrine Clostermann si la rubia del grupo es Mafuyu (a menos que esta última haga de Lynette), pues bueno, luego de fracasar incluso con un Seitokai RPG (que en mi opinión debió ser Seitokai Theft Auto), para variar, quien aporta la solución definitiva es Sugisaki.

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Un cambio de imagen radical

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El periodismo es tsundere

No existe democracia saludable sin prensa que controle sus excesos. Sin embargo, los diarios son también la tribuna para el combate político. El enemigo natural de un gobierno estudiantil que malgasta su tiempo en conversaciones superfluas sería sin dudas un Club de Periodismo capaz de aprovechar esa debilidad para derrumbar la reputación del Consejo, incluso inventando titulares escandalosos y poco verosímiles, como “Sugisaki era mujeriego en la secundaria”, de donde podemos preguntarnos si estos reporteros pretenden atacarlo o elogiarlo. Lilicia Todou, la directora del periódico mural de la escuela apunta sus baterías contra la Presidenta y Mamiko Noto interpreta a su segunda oujo-sama de la temporada y aunque no está confirmado que fuese millonaria, el perfil visual, de comportamiento y de signos asociados a Lilicia nos indican que esta chica ganadora de un premio del Wall Street Journal es la típica ricachona engreída, rubia con coletas, maliciosa, algo tsunderesca y que habla reventando en decibeles. Una seiyuu acostumbrada a papeles de chicas delicadas, tranquilas, amables o etéreas (léase Kotomi Ichinose, Haruka Nogizaka, Nodoka Miyazaki, Shimako Toudou, Yuki en Taishou Yakyuu Musume, y paremos de contar) parecería la menos indicada para interpretar este modelo de personaje que requiere una tonalidad menos “adorable”. Sin embargo, la mezcla aunque resulta intrigante, no decepciona: es como escuchar a Eri Sawachika hablando con la voz de Yakumo Tsukamoto. Y además, oír a Noto siendo ruda y sarcástica tiene el regustillo agridulce de las frutas prohibidas. Hubiese esperado un combate más franco entre Chizuru y Lilicia pero la periodista se quedó sin recursos apenas comenzada la refriega. La inteligencia maligna de la secretaria del Consejo frenó con su manipulación psicológica los intentos de la reportera por ponerla en aprietos. La sonrisa malévola de Chizuru le otorga un aura invencible de poder detrás del torno, irresistible tratándose de una lolicon yuri patológicamente obsesa con violar a su mejor amiga (la figura opuesta de Kuroko Shirai en Toaru Kagaku no Railgun, aunque Chizuru todavía no intenta rellenar los usa-maru de la Presidenta con afrodisíacos mientras que Loli-Obama ha recibido varios electroshocks por tratar de dopar a su onee-sama). Algunos se habrán cansado de que haga referencias a otros anime, pero una serie intertextual requiere reseñas intertextuales. Este capítulo careció del usual bombardeo de alusiones, salvo las recurrentes menciones a la subcultura popular audiovisual japonesa como los ero-games que juega Sugisaki. Aunque la mejor alusión (un guiño para fans con conocimiento de causa) la realiza Minatsu cuando menciona entre sus light novels preferidas a Index y Baka-test. Sigue un largo silencio incómodo del cual sale reconociendo que Fujimi Fantasia Bunko tiene las mejores novelas. Lilicia le pregunta “Olvidaste completamente tu posición, ¿no?” Al comienzo había pensado que se refería al puesto de vicepresidenta, pero en realidad se refiere a que Seitokai no Ichizon es publicada en Fujimi Fantasia y antes había mencionado títulos de la competencia.

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Oh, no: le quitaron su fuente vital

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Regla #1: "Todo puede ser moe" Aplicación de la regla: La matemática es moe, si Minatsu la enseña

Regla #1: "Todo puede ser moe". Aplicación de la regla: La matemática es moe, mientras Minatsu la enseñe.

Como la mayoría de nuestros políticos, la autoproclamada Mejor Presidenta del Mundo comprendió que no requiere la mínima preparación académica para desempeñar funciones de alto cargo administrativo. Vamos, que si cualquier analfabeto puede alcanzar una diputación e incluso algún ministerio en nuestras naciones tercermundistas, ¿por qué exigirle mayores credenciales estudiantiles a la líder del Consejo de una escuela preparatoria de alguna ciudad provinciana del Japón? La política es asunto de popularidad, de demagogia e impacto mediático: a nuestra Presidenta le basta con su aspecto kawaii, su figura lolitesca y su abusiva ingenuidad. Sugisaki es un genio maligno: con asesores tan pervertidos pronto tendremos a freaks, geeks y demás fauna gobernando las principales potencias mundiales. Pero primero deberá lidiar con una sombra detrás del poder, la Rasputín del régimen que ejerce control absoluto sobre la Presidenta: Chikaru, el único cerebro multifuncional del grupo o la única persona madura entre tanto insensato y quizá la consideraría cuerda si no pretendiese apoderarse en cuerpo y alma de la Presidenta y poseerla para regocijo de sus bajos instintos. Muchas chicas cool de cabello negro (las llamadas Tall Dark and Bishoujo) fueron, en efecto, el ideal de mujer proactiva, de hembra dominante en varios relatos yuri (y seguirá siéndolo, a juzgar por Sasameki Koto), pero Chikaru ha innovado el tópico agregándole un elemento lolicon. Sin embargo, el tema clave de este episodio, si acaso le buscamos un argumento a este fárrago maravilloso de chistes acumulados sin cesar, serían los estudios, y como la Presidenta anda cojeando en sus calificaciones, pide ayuda a sus subordinados quienes le aconsejan resignarse a repetir el curso, porque total, seguirán creyendo que se saltó la primaria. Paradójicamente, el mejor alumno del colegio es un otaku escoria humana, cuya visión del mundo se halla transtornada por los ero-games como Don Quijote con los libros de caballería (aunque lo quijotesco en Sugisaki sea licencioso y nada caballeresco, no carece de ciertos valores que afloran solamente durante los últimos cinco minutos del episodio) y para mayor desgracia, sus amigas utilizan las técnicas de estudio más extravagantes como imaginarse los argumentos de las grandes obras literarias como escenarios de videojuegos. Esto último puede parecer gracioso, sobre todo viniendo de Mafuyu, una niña linda que revela su verdadera identidad de gamer impenitente, pero utilizar esta técnica para memorizar eventos de Historia Universal no suena nada disparatado. Por ejemplo, toda la Campaña de Independencia de San Martín y Bolívar cuadran perfecto con un juego tipo Age of Empires y la Batalla de Ayacucho sería algo parecido al final stage. Desde luego, este consejo estrafalario solo funciona con Mafuyu porque, según ordenan los cánones del animé, el moe trasmuta la idiotez en genialidad.

Alteraciones en la percepción de la realidad

Alteraciones en la percepción de la realidad

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El destino de las chicas lindas. Quedarse tumbada y humeando

El destino de las chicas lindas. Quedarse tumbadas y humeando

Como percibí cierto interés en algunos lectores por las series que reseñaré (o cuyas reseñas interrumpí debido a la cobertura de Saimoe), aprovecharé este primer párrafo para informar cuántas y cuáles intentaré comentar durante la temporada de otoño. En primer lugar, apenas terminado el torneo pienso reiniciar el bloggeo de Taishou Yakyuu Musume, a manera de análisis, en cinco partes que comprenden los episodios 2-3 (el primer intento), 4-6 (la reorganización del equipo), 7-8 (dos episodios cómicos), 9-10 (dos episodios sentimentales) y 11-12 (el partido final). Conservaré mi opinión sobre el desenlace de Bakemonogatari, pero quizá ensaye otro elogio a Senjougahara. Sobre las series de estreno, están garantizadas Nogizaka Haruka no Himitsu Purezza, Sasameki koto y Seitokai no Ichizon. Dependiendo de su evolución, podría abordar Kämpfer, Kabuto o Shin Koihime Musou. Tratándose de un blog concentrado en analizar y valorar series moe, este cierre del 2009 nos trae una avalancha de producciones que prometen colmar nuestra dosis diaria de azúcar y provocarnos nnnnggg a raudales, por tanto, estamos condenados a ser selectivos, aunque no nos mantendremos indiferentes si ocurre otro fenómeno del tipo -Saki-. Las series de acción quedan excluidas porque desentonan con nuestra temática y quizá la única excepción que conceda sea Asura Cryin’ 2 por los instantes adorables de Misao y Takatsuki, pero sin regularidad.

Loli Haruhi cutie, pero dotada de poder oficial

Loli Haruhi cutie, pero dotada de poder oficial

Sin otro preámbulo, ingresemos al salón del Consejo Estudiantil, donde transcurre (casi) en su totalidad la trama de gags enhebrados por la mágica receta de la carencia absoluta de argumento. Como propuesta, me encanta. Seitokai no Ichizon es una especie de Seinfeld moe entre cuatro paredes sin ilación ni desarrollo, pero suple estas ausencias con bombardeos incesantes de chistes brevísimos acerca de la cultura popular japonesa y las circunstancias de juntar a cinco personalidades distintas en un escenario de harem imposible. El éxito del primer episodio radica, justamente, en consumir 25 minutos de animación sin profundizar en ningún conflicto argumental y sobrevivir a este intento bizarro y descentrado de narrar sin contar nada, y mantener encendida la expectativa del público incluso siendo conscientes de que sucederán muchas cosas y no pasará nada. Abundan los temas de conversación que no conducen a ningún término porque son rápidamente interrumpidos: qué actividades realizar como Consejo, por qué deshacerse del único miembro masculino, las aspiraciones de Sugisaki por conquistar a las chicas y lograr un “final harem” al estilo eroge, el peso de la Presidenta, etcétera. La historia consiste en seguir esos diálogos, que paradójicamente son más veristas que una narración habitual donde la materia del relato se encuentra claramente dividida y organizada. Hagan la prueba durante una reunión entre amigos y verán que nunca serán capaces de mantener el hilo de la plática en torno a un único tema. Una cosa lleva a la otra y de repente, tras varias disgresiones, la mayoría habrá olvidado el primer asunto de conversación y quienes lo recuerden, deberán esforzarse por retroceder en las múltiples conexiones entre lo disímil. Se necesita talento y recursos para sobreponerse a esta limitación estructural y cubrir doce episodios de humor sin repetirse ni agotar sus fórmulas para inducir a la risa. Me causa curiosidad pues su capítulo debut fue un verdadero festín metatextual con alusiones a diversas marcas registradas e incluso un breve pero irónico comentario sobre las nociones de “adaptación” (los personajes son conscientes de su estatuto ficcional, de vivir un animé y provenir de una saga de light novels bastante criticada en internet). Ligera y enfocada a divertir a un público medianamente instruido en cultura manganimé, me servirá de excusa para tratar algunos temas de metaficcionalidad. Y también para hacer nnnnggg…

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