
Recompensa al arduo esfuerzo y la larga paciencia


Todo hombre con agallas puede lograrlo siguiendo esta simple guía expuesta a continuación por un hombre que, durante algún instante de su traumática adolescencia, por culpa de su hermana y su maestra tutora, llegó a odiar a las mujeres, pero cuya caballerosidad, desprendimiento y entereza moral le valieron la excitada admiración de las féminas. Olvídese de dietas, gimnasios, looks de metrosexual, no necesita un auto, tampoco buena labia, ni siquiera ser desinhibido. Cómprese unas gafas urgente y atrévase a aplicar el infalible método Ayase Yuuto:
1. Norma básica: nunca sobra la cortesía. No importa con quién, dónde, cuándo, tampoco importa el motivo, sacrificarse por alguien hasta lindar el ridículo y la desproporción cala hondo en cualquier subespecie de la vasta tipología femenina y mientras se corran riesgos físicos se obtendrá mayor estimación y sujeción inmediata de la chica-objetivo, pues la persuasión conducente al enamoramiento es inmediata. Esta clase de heroismo menor y exagerado requiere, sin embargo, una ejecución cuidadosa: primero, procure aproximarse al límite de la idiotez sin traspasarlo y sus acciones absurdas serán valoradas como sacrificio, por ejemplo, entrar descalzo a un riachuelo en pleno invierno para buscar entre las aguas un broche ajeno durante horas solo porque es un obsequio de la abuela. En segundo lugar: la gentileza requiere de cierta ambigüedad para garantizar su efetividad instantánea. Me explico: como Yuuto, usted querido lector, deberá asegurarse de desplegar su cortesía de manera que parezca un acto
altruista que ejercería con cualquier semejante, sean niñas de secundaria (Mika), amigas de la prepa (Shiina), una mucama (Alice), una oujo-sama (Touka) o cualquier transeúnte que cruzaba la calle. El efecto que buscamos es inducir en la susodicha chica-objetivo la incertidumbre de ignorar si esa cortesía es señal de amor correspondido, pero mientras más dude, mayores fantasías o esperanzas comenzará a abrigar, y el macho alfa detentará un amplio control sobre sus sentimientos. Recuerde: una mujer demasiado convencida tiene la sartén por el mango.
2. Hágala creer que sus deseos son órdenes. Al 99.99% de las mujeres les encanta jugar al mundo al revés y alucinarse una emperatrices, por tanto, no interesa si una loli sugiere que usted bese a su compañera de clases mientras ensayan para una obra de teatro y tampoco se niegue cuando lo arrastren cual trofeo de guerra por su colegio all-girls para exhibirlo como una atracción de feria. Déjese fotografiar, tocar, y responda a cualquier pregunta que formule ese corrillo de inexpertas chicas de trece años (pero lectoras de yaoi como parece sugerirse). Perdone la sobreexcitación que puedan manifestar y actúe con modestia porque mantener la compostura, ser respetuoso y no ceder de forma animal ante las tentaciones carnales ayudan a acentuar la inquietud en cualquier mujer, pues la mayoría consideran que una conquista fácil carece de valor. El secreto radica en convencerlas de ser quienes mandan, cuando en realidad solo les sigues la corriente, y responder con mucha templanza para desesperarlas con esa actitud de hueso duro de roer. Resultado: en pocas horas, habiéndose percatado de cuán difícil es seducirlo, sus acercamientos se volverán más calientes y abalanzarán encima suyo como último recurso = epic win.

Koromo, perdón, Mika IS NOT KODOMO!!!
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