K-ON!


Acaba de lanzarse el minialbum de Afterschool Teatime, donde se recogen las cuatro canciones que tocara la hasta entonces anónima banda del K-onbu en la apertura del año escolar. En la serie, solo escuchamos una, Watashi no Koi wa Hotchkiss o Mi amor es un engrapador, cuya primera estrofa es compartida por Mio-chan y Yui-senpai debido a un descuido de la vocalista principal. Ahora se revela el misterio y podemos escucharla completa en dos versiones: el live mix proviene de aquel concierto ficticio e incluye el mítico relevo de voces entre ambas vocalistas mientras que en el studio mix ambas se encargan de una estrofa. Demás está aclarar que he perdido todo sentido de la objetividad: Yui-senpai rocks!!!!

La version de estudio al interior de este post…

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Desmond says to Molly, Girl I like your face and Molly says this as she takes him by the hand: Obladi, oblada, life goes on bra!

Desmond says to Molly, Girl I like your face and Molly says this as she takes him by the hand: Obladi, oblada, life goes on bra!

Aunque, me imagino, pronto volverán con más diversión. Las esperaremos con afán. Conociendo a KyoAni, anunciarán segunda temporada y tardarán tres o cuatro años en estrenarla, luego de inflar el hype más clamoroso de la historia del animé. Digo lo mismo para quienes aguardan la adaptación de Little Busters. Existe material de K-ON! disponible y falta año y medio de preparatoria para saber si Afterschool Teatime consigue colarse como teloneras de U2, Madonna o ENOZ en Budokan, el templo del sumo que The Beatles convirtieron en santuario del rock. Además, después del inusitado éxito comercial, Kakifly y Kyoto deben estar planteándose esta sabrosa posibilidad. Por mientras, el primero ha publicado un one-shot especial tipo pre-cuela con la vida de Ritsu y Mio antes de formar la banda, donde el mangakka abandona su acostumbrado modelo 4-koma. Supongo que aprovechará la oportunidad para extender la historia. Sobre el episodio 13, poco puede decirse: un capítulo extra, de relleno, que explora algunos rasgos cotidianos de las protagonistas, aunque, en lugar de hacerlas interactuar, ofrece un tratamiento por separado, bastante aburrido, vale aclarar, de cada integrante enfrentando un pequeño drama particular, excepto Yui-senpai, cuya única duda existencial consiste en escoger los ingredientes para un hot-pot (pretende introducir marshmellows en una sopa, ¿qué dirían las hermanas de Da Capo?). Mio-chan emprende un retiro espiritual a contemplar la inmensidad del océano en busca de inspiración, Ritsu-sama recibe intrigantes anónimos que aparentan ser cartas de amor, Azu-nyan se esmera por cuidar a una gata y Mugi-oujosama decide solidarizarse con el proletariado y venciendo su discurso de clase, se enrola a trabajar en WcDonalds. Quizá el episodio más slice of life de la serie con algunos chispazos de comedia aportados por Yui-senpai mientras el resto de muchachas se hundían en una espiral emo. Prueba palpable de una regla ineludible para este tipo de series: slice sin spice no funciona. El boom de K-ON! durante sus doce episodios precedentes residió en conjugar con eficiencia estos elementos: el lento aprendizaje de Yui contrastado con sus descuidos, vacilaciones y despistes. (más…)

Gracias... TOTALES

Gracias... TOTALES

Acéptalo Ui, tu onee-chan es irreplazable. Este capítulo “final” dejó constancia que Yui-senpai es tan admirada que incluso su habilidosa hermana cedió a la tentación de robarle, por breves momentos, la identidad y convertirse en un ídolo viviente del rock. Pero Sawako-sensei, atenta a la suplantación, pudo revelar sus propósitos sin dificultad, porque conoce al milímetro las virtudes y flaquezas de su sucesora artística, la heredera auténtica del estilo WILDER, a quien ha confiado su sabiduría instintiva. El gesto simbólico, la entrega de posta entre maestra y discípula, ocurrió cuando Sawa-chan le confía su guitarra a Yui-senpai, y cuando luego, le cede su lugar en el escenario para domeñar a las masas con su fabuloso discurso populista (“This auditorium is OUR Budokan”). Entiendo que Mio-chan estimule los automatismos de varios fanáticos, pero admitan con honestidad que, haciendo rugir de emoción al público y conmoviéndolo con halagos, ninguna supera a Yui-senpai convirtiendo sus pequeñas disquisiciones en torno a sus alegrías y tristezas en fogonazos memorables que, cual encantador de serpientes, hipnotizan a la audiencia. Su retórica es elemental y melodramática, pero más efectiva que cualquier soflama política: no tiene miedo al monstruo, llega tarde al concierto para robarse el show con apenas unas frases e imponer su propia versión de “Fuwa fuwa time” con verdadera personalidad. Suficiente con fijarse en sus ademanes genuinos y coquetos, comiéndose el escenario con una sonrisa. No basta con cantar una canción: es necesario transmitirla y Yui-senpai, aunque tenga un registro vocal menos “armonioso” que Mio-chan, la aventaja en expresividad. Un músico sin carisma, sin discurso, sin rollo, puede escribir las mejores letras y componer melodías fantásticas, pero fallará cuando intente comunicarlas. El desparpajo de Yui frente a las implacables multitudes disculpa su proverbial torpeza, sus errores rítmicos y armónicos, su mentalidad pueril. Quizá su encanto resida en canalizar esos defectos, en apariencia, insalvables y transmutarlos en materia prima para empatizar con el público. Desde ahora, cuando veamos una Gibson Les Paul exhibiéndose en un escaparate, suspiraremos: ¡Aaah, Gitah! (más…)

...de una sombra en tu pasado que se acuesta a tu lado entre mi amor y tu cuerpo...

...de una sombra en tu pasado que se acuesta a tu lado entre mi amor y tu cuerpo...

…de los ojos de mi amigo, del saludo de un vecino y del forro de tu abrigo. Dicen las malas lenguas que después del incidente con Nodoka en la cafetería, Ritsu-sama se encerró en su cuarto y desempolvó el compact de Camilo Sesto que compró en un tenderete ambulante. Le tentó la descabellada idea de iniciar su carrera como solista, pero desistió al percatarse que solo componía lacrimógenas canciones de despecho. Y lloró porque nadie escribe canciones tan edulcoradas y ridículas como su amada Mio, su indispensable, vergonzosa, malgeniada, moe-moe-kyun Mio, que acababa de rebelársele lanzándose a los brazos de una insípida meganekko. Esa noche, Ritsu-sama no cenó, se desveló, leyó “The Bell Jar” de Sylvia Plath, llamó a una estación radiofónica donde ofrecen consejería y, convencida por el consultorio sentimental de la doctora corazón, amaneció dispuesta a recuperar su territorio tomando la ofensiva. Las consecuencias las conocemos: irrumpió en el salón de Mio cuando Nodoka pretendía enamorarla con sus dotes culinarias y, cual hombre de las cavernas, recobró su presa a la fuerza. Porque toda gran crisis esconde detrás una historia de pasiones, el K-onbu tambaleó durante algunas horas por culpa de los tsunderescos desaires de Mio hacia los cariñosos avances de Ritsu-sama. Superado el drama, Ritsu-sama regresa con ganas de mangonear a sus subordinadas y acordar con Nodoka que compartirán la tenencia de Mio, lo cual incluye el derecho a hacerle ponytails, mirarle el ombligo y convertirla en su juguete durante veinticuatro horas en beneficio del K-onbu. (más…)

"Dije que enviaran el portaviones, no el botecito"

"Dije que enviaran el portaviones, no el botecito"

Mugi-oujosama apenas regresada de sus vacaciones en Finlandia intentó reservar la villa más grande de la familia para acoger el segundo training camp playero del K-onbu. Puesto que Mugi-oujosama es todavía una joven impetuosa con las hormonas confundidas, en especial desde que sus padres descubrieron la colección completa de Marimite, Girl Friends y Strawberry Panic que escondía bajo su cama, el consejo familiar se rehusó a prestarle la mansión con piscina, salón de videojuegos y spa (tenían planeado usarla para recibir a sus socios escandinavos) y en castigo por abandonar la música clásica y meterse al cochino rocanrol, le cedieron una casa pequeña sin sistema de seguridad computarizado, suficiente para impresionar a sus miserables amigas de clase media. En compensación le enviarían el yate. Esta es la historia secreta de K-ON! episodio 10 revelada por un informante anónimo. Ah, también constatamos que Yui y Ritsu han alcanzado, como dueto, una dinámica insuperable. Si continúan intentando, pronto llegarán a su continente perdido. Azu-nyan aprendió que existe un producto químico llamado bloqueador solar. Lástima, se enteró demasiado tarde y estrenó un bronceado de surfer. Desde luego, esta ocasión las muchachas, además de divertirse encendiendo fuegos artificiales y preparando una parrillada, ensayaron con verdaderas ganas, con las miras puestas en el próximo festival cultural, donde esperan repletar el auditorio con cuatrocientas chicas pogueando al ritmo de “Mi amor es un engrapador”, pero ¿a quién le importa los ensayos si tenemos bikinis, sandías y… percebes? (más…)

Ni ella misma podía creérselo

Ni ella misma podía creérselo

Lo siento: no hablaré de Azusa inyectándole un plus de moe-ness a la serie ni tampoco cubriré de elogios a Mio como acostumbran algunas páginas ganadas por el fanboyismo más acérrimo. No, gracias. Dedicaremos la reseña a Yui saboreando con verdadero éxtasis sus primeras semanas como senpai, una labor ardua, que exige guiar a las novatas por el camino de perfección (los relajos de la hora del té), enseñarles a respetar la autoridad (poniéndoles apodos), domando sus emociones y amansando su espíritu para inculcarles la prudencia (supongamos que cumplió lo primero sofocando los aires juveniles de Azusa, aunque recordaba a Fuuko cayendo hipnotizada en los brazos de Nagisa): en resumen, como senpai, Yui sería un personaje imposible para Marimite, salvo por las rosas chinensis que aparecen en la imagen. Sin embargo, los momentos en que Yui asume su función de senior fueron de antología, por el uso y abuso de su recién estrenada autoridad, una práctica que en mi país se conoce como cachorreo y Yui ejerce con impunidad y buenas intenciones. No sería raro que Azu-nyan termine siendo su discípula de verdad de tanto disfrazarse de nekomimi-meido. Como sucesora de Sawako-sensei, Yui-senpai, heredera empírica de la escuela de guitarra hard rock dojikko, está dispuesta a legarle sus conocimientos luego de someterse al ritual de iniciación del K-onbu.

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