
“Soy un hombre vacío”
Urobuchi Gen, Fate Zero, Vol. IV, Acto XV, Tercera parte
Una vez existió un hombre maldito que nació en un mundo extraño e inhóspito. Bendecido por su padre con un nombre hermoso: un juego de palabras entre kirei (綺礼, algo suave y grato) y kirei (綺麗, algo suave y hermoso). “El nombre de Kirei es dado a alguien que es devoto. Su padre le dio ese nombre porque esperaba que él fuera puro y hermoso. El chico creció de acuerdo a las expectativas de su padre… tenía principios y un buen juicio…” (Kinoko Nasu, Fate/Stay Night, Heaven’s Feel, día diez, Sacrilegío). El padre se sentía contento por tener tan buen hijo. “Mi hijo entraría al fuego si esa fuera la voluntad de la Iglesia. Así de lejos llegaría por su fe.” (Fate/Zero, Vol. I, Prólogo, tres años atrás). Pero una mañana, Kirei, el bendecido, despertó de su sueño, “las cosas que su padre consideraba hermosas, él jamás podría llamarlas hermosas. El consideraba a las polillas más bellas que las mariposas. Las plantas venenosas eran más bellas que las rosas. Consideraba que lo malo era más hermoso que lo bueno.” ¿Por qué existía tal contradicción? Nunca pudo responderlo. “Reconocía que lo bueno era lo correcto. Pero la naturaleza de este chico estaba interesada en lo opuesto.” (Kinoko Nasu, Fate/Stay Night, Heaven’s Feel, día diez, Sacrilegío). Él, quién era un pecador, se convirtió en un peregrino, un hombre que buscaba la salvación.
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