Ignoramos si después del fantástico home run bateado por Makoto, el vapuleado Barrio Comercial mantuvo su ventaja y derrotó a su clásico oponente, la Ciudad. Quiero creer que conquistaron la hazaña luego de quebrarle la moral a la invencible pitcher Hanazawa, pues en adelante, cambió el panorama anímico, se imprimió al partido un giro crucial gracias al simbólico golpe de confianza que propinara Niwa-kun. Nada más demoledor que gestar un milagro, pues es inexplicable y contundente para quienes lo perciben o experimentan su ejecución. Se transfigura la atmósfera y, pese a la escasa trascendencia épica del momento en que Makoto sale a batear (no será de vida o muerte, matemáticamente hablando, ni tampoco el clásico two outs, bases llenas), la circunstancia se carga de una sublimidad heroica tan agónica como alucinante. Porque además de voltear el partido con una pitcher principiante y una coach desquiciada, el equipo recobraba la esperanza, incontrovertible al grado que solamente quedaría ganar. O mejor dicho, cualquier resultado, incluso los adversos, se considerarán una victoria. Al parecer, Maekawa sí asistirá al festival.
Denpa Onna to Seishun Otoko 12 (FINAL): Degustando el infinito
Denpa Onna to Seishun Otoko 11: Todos somos espers
Comprendo que, debido a mis demoras, la mayoría de lectores ya revisó, hace varios días, estos últimos dos episodios de Denpa Onna que fueron emitidos en paquete para cerrar la temporada. No tiene sentido que especule ni evite revelar spoilers, pues la circunstancia obliga a trabajar las reseñas en perspectiva global, es decir, teniendo en consideración el desenlace del arco.
Porque, en efecto, estos capítulos finales no tuvieron un carácter conclusivo, pues no todas las líneas narrativas de la serie convergían en su momento culminante. Aunque existe una progresión que inicia cuando Makoto conoce a Erio, Denpa Onna to Seishun Otoko guarda similitudes estructurales con Bakemonogatari, ¿por coincidencia?, otra serie de SHAFT importada al anime desde las canteras literarias de la light novel: focos narrativos relacionados pero independientes que cuando son adaptados a la pantalla forman arcos dedicados a cierto personaje. Por tanto, aunque la habilidad del autor permite trazar una ruta de evolución en la identidad de los personajes (en especial, Makoto), cada microrelato se evalúa primero por separado y luego se juzga su aporte sobre la historia en sentido amplio (en este caso, todavía en suspenso).
Denpa Onna to Seishun Otoko 10: You can’t fly, but you can swim
Hasta ahora, Erio Touwa había debido soportar con entereza, buen humor e imaginación muchas adversidades que obstaculizaban su desenvolvimiento social: la envidia de chicas menos agraciadas, la pérdida de la memoria, el distanciamiento de su madre, su propio encierro sobre un discurso calcado de sus utópicas fuentes de la ciencia ficción, la aparición de una contrincante romántica, la dificultad de hallar empleo, etcétera. Sin embargo, jamás había lidiado con nadie similar a ella en tantos rasgos, desde su particular apariencia (de una belleza resplandeciente, pero perturbadora) hasta sus excéntricas reivindicaciones de naturaleza alienígena. Yashiro Hoshimiya pretende robarle el título de denpa onna local, aunque quizá Erio se sienta más preocupada del acoso incesante y antipático de su descarada congénere o del acercamiento con su adorado primo. De nuevo, pareciera que volvemos a desplazarnos al terreno de la love comedy, pero la experiencia del arco de Meme nos invita a desconfiar de esta aparente frivolidad. Muchas pistas referidas al festival, el partido de béisbol y la huida de casa de Yashiro pronostican un desenlace poco convencional.
Denpa Onna to Seishun Otoko 9: Aliens, béisbol y telescopios
Siempre que Mako-kun parece acomodarse mejor a su ideal de vida corriente, sin otras agitaciones que las hormonales como debería corresponderle a un adolescente saludable, aparece alguna chica desquiciada que amenaza con alterar su merecida calma. Las vacaciones de verano lo alejan del colegio, donde se concentra en buena cuenta lo rutinario, mientras en casa de Meme o acompañando a Maekawa suele acontecer lo extraordinario y aparecer esa clase de gente excéntrica que puebla de mitología urbana esa ciudad de encuentros cercanos del quincuagésimo tipo. La dinámica común a los anteriores arcos de Denpa Onna se reitera durante este capítulo: en apariencia, las actividades de los personajes (jugar béisbol amateur o avistar las estrellas) se insertarían en una especie de ritmo cotidiano similar al modelo del género slice-of-life, o cercanos a la comedia romántica de asuntos comunes. En resumen, un filler, un relleno. Sin embargo, no vale confiarse y estas situaciones que parecen dispersas confluirán, como adelantan algunos indicios, en una rotunda unidad. Estas estructuras no conocen el azar.
Denpa Onna to Seishun Otoko 8: Loli auntie moe
Hace unos días, Konopikyu comentaba, con motivos suficientes que Denpa Onna estaba “en un punto crítico en donde o remonta o se hunde” y aunque compartiera su inquietud porque el relato avanzara con morosidad o descarriándose por las sendas turbulentas de la comedia romántica, los indicios de un probable plan maestro coordinado por Meme y su stalker galáctico mantenían vivas mis esperanzas en un desenlace notable. SHAFT no defraudó: ofreció un cierre de lujo, un episodio redondo que conectaba con sutileza, alrededor del nostálgico propósito de Meme, a todos los personajes implicados y todos los componentes de la trama subrayando como nunca su necesidad. En retrospectiva, todo evento narrado desde el episodio 5 confluye, adquiere sentido y alcanza un cénit emotivo cuando Meme cumple ese cometido cándido que surgiera del angelical temor infantil por perder a su abuelita: las casualidades se armonizarán para integrar a Erio y Makoto en una conspiración espontánea para combatir a los alienígenas y devolverle la esperanza a una anciana cascarrabias.
Denpa Onna to Seishun Otoko 7: Nadie conoce el lenguaje de las flores
Ryuushi prosigue su ofensiva en busca de menguar la influencia de Erio sobre Makoto, prolongando su -por momentos unilateral- guerra de amor. Aunque, en términos de comicidad, casi degenera en gestos yandere, cuando tiene la oportunidad de enfocar su dimensión dramática, se reivindica parcialmente de su actitud cizañera del episodio anterior: decide ceder un paso para avanzar dos, enfrentarse aunque sea poquito al dictamen social, admitiendo la posibilidad de luchar contracorriente si Niwa-kun está involucrado. El cambio es positivo porque desplaza el tema lejos de su beligerancia con Erio, situándolo en su relación con Makoto: sin importar si Touwa está comprometida en las locuras que cometa el joven saludable y ello implique el desdén de la sociedad, Ryuuko promete ponerse de lado del estudiante transferido, justificando sus acciones en relación a la persona amada y liberándose lentamente del influjo de la rivalidad mimética. Sin embargo, la plena madurez exigiría que asuma la justicia como un imperativo categórico.







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