Archivos para ‘Boku wa Tomodachi ga Sukunai’

23 diciembre 2011

Boku wa Tomodachi ga Sukunai 10: Terror en la playa

por seriousman

Hace calor...

El episodio playero es una institución imprescindible para la comedia romántica en clave de harem. No cuesta explicar los motivos que alientan este tópico del fanservice: los obligatorios trajes de baño permiten la exhibición frecuente de piel al desnudo, explotando el atractivo visual del elenco de encantadoras y curvilíneas adolescentes. Si antes hablábamos de celebración del cuerpo como lugar de placer, las visitas al océano son ideales para exaltar ese espíritu carnavalesco y sensual porque la cercanía entre jóvenes de ambos sexos, vistiendo poca ropa, haciendo alabanza de su corporalidad, favorece y torna más probable el contacto, el jugueteo, las situaciones pícaras y calenturientas. Pero además del erotismo, también está presente la actitud jocosa: divertirse, bromear, participar de una circunstancia “especial”, con eventos nada cotidianos, como contarse historias de fantasmas. Sin embargo, recordemos que, en sentido estructural, Haganai es una especie de harem disfuncional porque mantiene las características elementales del género, pero en ocasiones las aplica de forma paródica o sarcástica para burlarse de la ineptitud de Yozora y compañía para calzar en las conductas estereotípicas de quienes ellos consideran la norma social (la gente popular, a quienes envidian). Para este propósito, no recomendamos sumergir la cabeza de san Agustín en una sopa miso si pretenden ganarse adeptos.

12 diciembre 2011

Boku wa Tomodachi ga Sukunai 9: Dame tu fuerza, Pegasus

por seriousman

Cuidado: tenemos rubios y sabemos cómo usarlos

Ahora que Kobato adquirió su “verdadera forma”, continúa consolidándose como el personaje más divertido del elenco, esta especie de harén interruptus, donde recién se vislumbran con cierta intensidad los primeros indicios de conflicto romántico entre la osana najimi encubierta y su carnosa rival. Boku wa Tomodachi emplea, sin muchos escrúpulos, el abanico básico de recursos picarescos y calenturientos del harem, en especial, su columna vertebral: la provocativa exhibición de un conjunto variopinto de bishoujos (en versión open-mind si incluimos al trap). Aunque nunca deje de funcionar en las coordenadas habituales del love-comedy, algunos aspectos lo apartan de estereotipo, como si complotara de manera socarrona (y paródica) contra su propia naturaleza haremesca. Kobato destaca porque su tenebroso discurso gótico copiado de un extravagante anime contrasta con sus auténticos temores y debilidades, una peligrosa mezcla de locura y ternura.

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