La relación de Hidenori y la bishoujo literaria está basada en sucesivos intentos de recrear una escena poética y romántica para satisfacer las fantasías de una fanática de los encuentros predeterminados, guiados por el viento, que simboliza el inicio de una gran historia de amor y representa los destinos entrecruzados de los amantes. Para su infortunio, su supuesta alma gemela tiene problemas para encontrar las palabras adecuadas y cumplir el desafío de no desilusionarla. Es una gran responsabilidad no decepcionar a esta chica, pero tamaña presión hace que Hidenori no mida sus frases cometiendo el error de arruinar una atmósfera mágica y transformarla en un momento de carcajada. Los discursos épicos más sobrecogedores brotan de improviso, sin duda, pero no siempre se tendrá la habilidad para improvisar, ni acertar a la primera, la segunda o la tercera. Cuando piensa haber encontrado los vocablos correctos, resultan los versos más ridículos. Esta interacción teatral los convierte en una pareja canónica, pues aunque no funciona a la perfección en términos románticos, deslumbran por el lado cómico.
Tres chicos de preparatoria observando detenidamente a tres chicas de secundaria que se divierten en el parque: la imagen cambia cuando los muchachos empiezan a jugar al doblaje. Puede culparse a la cultura pedobeariana por inculcar esos prejuicios entre las adolescentes, aunque en otros casos, escapar sea la elección más prudente. Si fueran chicas pequeñas como las protagonistas de G.A. Geijutsuka Art Design Class, que realizaban sus propios doblajes, pero con gallinas, las juguetonas chiquillas no se habrían asustado igual. Este segmento continúa con el tema recurrente de chicos vs. chicas, no enfrentándose en una guerra de sexos, sino riéndonos de cómo los varones entran en pequeños y grandes problemas al interactuar con las mujeres. Como sucede con Motoharu, que pese a tener el aspecto de chico rústico e intimidante, esta facha solo acentúa su pesar y dolor por convertirse en objetivo de las burlas malintencionadas de las compañeras de clase de su hermana mayor. Sin ella presente podía portarse grosero y amenazante, pero su Nee-chan no permite ningún asomo de mala educación. Tampoco se molesta por la pésima conducta de sus amigas, desentendiéndose de la vergüenza que pasa su hermano. A muchos podrá habernos ocurrido, cuando éramos pequeños: podríamos haber recibido afecto de alumnas de clases mayores, por la ternura que inspiran los niños. Otros, en cambio, muestran resistencia, haciéndose llamativos y propensos a ser molestados con burlas. Motoharu se encuentra más cerca del segundo caso. Si fuera un galán podría haberlas asombrado, ganándose su respeto y admiración. El problema es que Motoharu está acostumbrado a actuar de forma sumisa frente a chicas mayores por tener una hermana cariñosa, pero fuerte y dominante. Sus compañeras aprovechan esa inmunidad a cualquier respuesta del desafortunado muchacho.
El tema que comparten los segmentos posteriores -el malentendido de Ringo siendo acosada y el de Yoshitake y Hidenori enfrentando a la chica de mirada salvaje- era la capacidad de entender indirectas. El problema reside en que tanto Ringo como Kiyotaka, el amigo de los muchachos, no percibían lo que sus interlocutores les trataban de comunicar, aunque una simple pregunta podía solucionar los enredos. Sin embargo, lo cómico de los malentendidos es que deben tardar en resolverse. En el caso de Ringo, un caballeroso muchacho pensaba que el trío del consejo estudiantil estaba molestándola y ciertamente sus pintas de delincuentes tampoco colaboraba en mejorar su imagen, pese a ser alumnos ejemplares en sus funciones administrativas, al extremo de creer que Ringo no les hacía el favor de continuar la farsa por envidia. Sin embargo, a la presidenta de East High le faltó sentido común para percibir el equívoco. Cualquier otra chica lo hubiera notado y habría disimulado para no avergonzar a nadie, pero si Ringo fuera tan inteligente, se perdería la oportunidad de bromear con su estupidez. Igualmente, si nuestro trío chiflado se hubiera retirado cuando apareció el héroe, habría zanjado el asunto, pero su nobleza les impedía avergonzar a un chico de buenas intenciones y con actitud confiada. La solución para Tadakuni y Yoshitake habría sido igual de simple, pero del mismo modo, una solución sencilla no habría sido graciosa y una comedia requiere de las exageraciones, por eso, quizá más que en cualquier otro género, abundan las muecas y las reacciones intempestivas. Al principio, la imouto de Kiyotaka comparte el mismo rasgo que otras chicas del elenco, carecer de ojos, hasta que una toma en primerísimo primer plano sobre ellos exhibía su mirada agresiva, semejante a la única oportunidad que vimos los ojos de Imouto. Sin embargo, la hermana de Kiyotaka no estaba furiosa: apenas una palabra bastaba para comprobar que era una chica dulce.
Por coincidencia o por obra del destino, Hidenori y Yoshitake ya se conocían desde la infancia, en épocas más heroicas y secretas del rubio, recuerdos que solo el cuatroojos conserva. Para su decepción, el héroe e ídolo de su niñez resulta ser su amigo del colegio… pasando por alto que su instinto heroico sigue latente, tal vez con menos fuerza que cuando jugaba al mascarado, pero recordemos su sacrificio frente a Imouto: esa actitud demuestra que su espíritu guerrero reside todavía en algún lugar de su conciencia, pero ayuda poco tener tales antecedentes cuando se enfrentan a los rivales más temibles para cualquier chico: las hermanas. Cualquier encanto que posea Hidenori apenas funciona con su alma gemela del viento. La Nee-chan de Yoshitake puede considerarse un presagio del futuro carácter de Imouto, más adentrada en la reputación adolescente, cuyos criterios indican que pasar las Navidades a solas es signo de exclusión social. Aunque fuera la líder del grupo que acosó a Motoharu, alejado de su manada, pierde su imponencia, volviéndose un animal salvaje. Aun así, ninguna otra presencia causa un miedo similar, salvo la mismísima Imouto presentándose cordial y tranquila a solicitarle al consejo estudiantil de North High su apoyo en asuntos románticos. La razón para no pedirle ayuda a la propia presidenta de su colegio sería -como afirma Ringo- porque no tienen miembros tan disciplinados, además, nuestros muchachos transmiten mucha confianza, incluso cuando quiebran las tazas de miedo por la inesperada revelación de que Imouto haya sido agredida sin oponer respuesta, dando lugar a un momento de introspección. Ringo podría calificarse como tsundere y desprecia a nuestro consejo estudiantil por ser más eficientes que las chicas de su colegio femenino. Pese a ello, se acercó a pedirles su opinión, aunque al final, tendrá que conformarse con las palabras del risueño Presidente. Sabiendo cómo Ringo tiende a perder su poca compostura, los miembros tratan de ganar tiempo, estrategia que sirvió para conocer algunos datos curiosos, como la edad del vicepresidente y la habilidad de ventrílocuo de Karasawa. Cuando finalmente formula su pregunta acerca de su altura, recibe un elegante cumplido del rubio y reacciona como una tsundere abrumada por los elogios. Finalmente, tras la visita de la chica buscando a su perro, Motoharu exige que terminen con esa seguidilla de pedidos porque estaban abusando de su gentileza. La serie Sket Dance desarrolla como premisa principal el cumplir encomiendas similares: el cliente se compromete a ayudarlos posteriormente manteniendo un círculo de beneficios mutuos. Ese requisito sería imposible de reclamar para nuestros muchachos porque las visitantes no pertenecen a su escuela, siendo la mejor solución cobrar por pedido convirtiéndose en trabajadores independientes.
El primer segmento de “High School Girl Are Funky” nos demuestra que Karasawa es capaz de detener los golpes de una violenta meganekko como Yanagin –en complicidad con Ikushima-. Culparlo por haberle regalado dulces cuya fecha de caducidad había vencido es un argumento ciertamente válido, pero cuando estos productos caducan normalmente tienen pésimo gusto fácil de detectar y si siguieron comiéndolos, las chicas habrían pecado por glotonas. Karasawa consigue bloquear sus puños y patadas, pero no tuvo semejante éxito contra los embates de Ringo y apenas logró soportar los ataques de Imouto. Esta disparidad se debe al patrón establecido desde el primer segmento de las chicas funky donde veíamos a Yanagin golpeando impunemente a Ikushima: partiendo de ese dato, podíamos considerar que, al contrario del resto de chicas, ellas no tendrían esa misma inmunidad ante la mala suerte. Habara será quien detente el sentido común entre sus amigas, siendo la contraparte femenina de Tadakuni, pero -como Rurouni Kenshin- tiene un pasado violento (otra coincidencia impactante es que personas con pasados similares guardan vestigios de aquellos tiempos en forma de cicatrices o mediante una fuerte personalidad). La chiquilla es tan sensible que llega a darle dinero a Karasawa como compensación por sacarse la gorra y descubrir lo que ocultaba, usando el billete como medio de implorarle perdón. Un hecho similar, aunque inverso, ocurre con el muchacho que cuenta el pasado de Habara, aunque lo hace para escapar de una situación incómoda. Karasawa no tuvo problemas para exhibir su rostro porque frente a las chicas ruidosas no tiene reputación alguna que conservar. Como nuestra imagen de Habara sufrió un cambio bastante drástico, su personalidad será un tema por descubrir: cuando Karasawa se cruza con ella por última vez, discretamente escupe a un lado en gesto de desprecio.





