
Ocaso de los ciento veinte árboles en la orilla de un arroyo...
Un fantasma recorre internet, el fantasma del comunismo informático. Todas las fuerzas económicas, que se arrogan las industrias culturales, se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: los magnates de la música y sus ídolos super-inflados, los ultraconservadores políticos norteamericanos y los liberales de Hollywood, el agente antinarcóticos y el gobierno extranjero (Parodia del Manifiesto del partido comunista). Un link ha sido bloqueado, otra página web ha sido cerrada. Desde que esta guerra comenzó no pasa ni un solo día en que muchos archivos no sean borrados. Comparado con el peso de las corporaciones, nuestros gustos son ligeros. (Parodia Darker Than Black, Shikaku no Hana, capítulo 24). “No hace mucho tiempo, para adueñarse del poder político de un país, era suficiente con controlar el ejército y la policía… Hoy, un país pertenece a quien controla los medios de comunicación”(Umberto Eco, “Para una guerrilla semiológica”). Cuando nacieron los derechos de autor, se buscaba la protección de la propiedad inmaterial. Originalmente no fueron los autores, sino las editoriales y empresas encargadas de la distribución de material quienes elevaron y promocionaron tales derechos. Y realmente fueron las compañías, y no los autores, quienes se hicieron muy ricos. Este post lo haré de un modo diferente a los anteriores, basado más bien en recortes, imitaciones y parodias. No me arrogo ninguna originalidad. Cada palabra y cada idea ya han sido usadas y volverlas a poner no es otra cosa que un acto de desobediencia. La oscuridad de un camino al atardecer sobre estas lineas, es el reflejo de esa tristeza. Usemos esta serie como pretexto para entender un poco nuestro mundo moderno.

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