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Otra pizca de teoría literaria: Tipos de verosimilitud (parte 2)

Para desmenuzar un texto

Después de definir el concepto de verosimilitud como la credibilidad de un relato en relación a determinados criterios de posibilidad, esta segunda entrega se abocará a esbozar una tipología de lo verosímil sobre la base de estos horizontes de expectativas. En palabras llanas, echaremos un vistazo a los distintos modelos de universos ficcionales básicos y qué cosas consideramos coherentes y creíbles dentro de estos paradigmas, mejor dicho, qué normas suelen regir estos mundos. Como comprobaremos, esta aproximación es sistemática, pero también, por este motivo, bastante limitada y requiere matizarse con algunas críticas.A diferencia de las leyes matemáticas, los esquemas teóricos y herramientas de análisis en Literatura siempre son insuficientes para explicar todos los fenómenos. Mejor dicho, no existe una forma infalible de clasificar los textos. Los híbridos, los bichos raros, las excepciones, son mayoría absoluta. Lo mismo ocurre si traspasamos estas fórmulas al estudio de productos audiovisuales. Por tanto, esta clase de tipologías deben emplearse como patrones preliminares que conduzcan a una mejor comprensión del relato, nunca intentar que funcionen como casillas o compartimientos exactos y precisos. Esta sería nuestra primera advertencia: en temas de teoría literaria, tarde o temprano, lo nítido se torna difuso.

La segunda indicación sería no confundir estos paradigmas de verosimilitud con las formas dramáticas (comedia, tragedia, etc.), los géneros literarios y sus respectivas especies (novela, cuento, etc.), los estilos del discurso y los componentes argumentales. En otros artículos ampliaremos estas nociones, importantes para comprender los relatos en anime. Por ahora, solo aclararemos que estos modos de categorizar los textos se concentran cada cual en cuestiones distintas. Las formas dramáticas se refieren al desarrollo del argumento desde su planteamiento hasta su desarrollo (por ejemplo, la tragedia se caracteriza por el nefasto cambio de fortuna del personaje). A géneros y especies literarios les conciernen los aspectos formales. Los componentes son elementos aislados que se conjugan para formar una narración (humor, acción, school-life, etc.), mientras que el estilo implica la elección de una manera particular de combinar estos ingredientes (paródico, neutro, sublime). Por ejemplo, podemos concebir una serie de anime de larga extensión (género), trágica o elegíaca (forma dramática), con instantes humorísticos, de combate, mecha, angustia existencial, entre otros (componentes), expresado de manera predominantemente sublime (estilo). Esta serie existe: se llama Neon Genesis Evangelion. Sin embargo, ninguno de estos temas condiciona el paradigma de verosimilitud que determina qué situaciones son creíbles y coherentes: este caso es significativo porque servirá también para ilustrar nuestra primera observación. En Evangelion se migra progresivamente de la ciencia-ficción a lo neofantástico, por tanto, en una serie pueden superponerse dos modelos opuestos de verosímil.

Una propuesta de tipología

1. Paradigma realista. Aquel donde las reglas de funcionamiento del universo ficcional son idénticas a las normas lógicas que rigen nuestra noción de Realidad. La mayoría de slice-of-life son relatos realistas, porque consisten en narrar la cotidianeidad con situaciones que generen la identificación entre personaje y espectador. Suelen ser realistas los melodramas o comedias románticas como School Days, true tears o Toradora!, pero también aspiran a serlo ciertas series de época (Taishou Yakyuu Musume) o relatos cuya temática tienda hacia la crítica social o inspección psicológica (La tumba de las luciérnagas, Rainbow -Nisha Rokubou no Shichinin). En estos mundos ficticios solo pueden suscitarse hechos que no estén reñidos con los criterios de posibilidad que aplicamos a nuestra propia Realidad; es decir, que sean posibles, aún cuando sean improbables. Sin embargo, cabe introducir un matiz: aunque suene contradictorio, este paradigma no implica  retratar ni copiar la Realidad, sino solamente ser compatible y congruente con aquello que consideramos real. Esto se comprende mejor enunciándolo de forma negativa: un relato obedece el paradigma realista cuando no introduce elementos imposibles. Por razones estéticas, el anime suele permitirse cierto grado de idealización e inventiva que impide considerar estas historias retratos o representaciones fieles. Por ejemplo, aunque ningún evento en K-ON! sea inconcebible en la Realidad, semejante concentración de moe-ness en una escuela de mujeres es inconcebible. Los paraísos cerrados del yuri son espacios de exaltación de la pureza espiritual, ergo, de una versión estilizada del homoerotismo.

2. Los paradigmas fantásticos. Bajo este membrete se reúnen diversos tipos de universos ficcionales caracterizados por la presencia de elementos extraordinarios, incompatibles con los parámetros que constituyen nuestra idea común sobre lo creíble: poderes sobrenaturales, inmortalidad, fantasmas, seres fabulosos, bestias míticas, magia, transformaciones, etcétera. Dependiendo del modo como los personajes (la subjetividad) interpretan y asimilan estos componentes (el fenómeno), podemos diferenciar tres vertientes:

2.1. Lo maravilloso o folklórico-legendario. Este tipo de relatos tienen su origen en historias procedentes del acerbo literario popular (y anónimo) que conocemos bajo la denominación de leyendas. Los escritores modernos recogieron su imaginería pero la privaron de sus implicancias mítico-religiosas (por ejemplo, los cuentos de hadas). Por convención, los sucesos acontecen en un pasado remoto con resonancias míticas y heroicas (la Edad Media en Occidente, la época feudal en Japón) donde los linderos entre la humanidad y los semidioses eran tenues, tiempos fundacionales, de inocencia, pureza y sencillez (economía agrícola y religiosidad). No aspira a una reconstrucción fidedigna del pasado, sino a crear un ambiente de apariencia ancestral, incluso cuando haya anacronismos. Su característica más importante es la total integración del elemento fantástico en el universo ficticio, entiéndase, que los personajes son conscientes de la existencia de seres fabulosos y conviven con ellos. Son frecuentes las narraciones orientadas a la aventura: el héroe (un caballero, un samurai) debe enfrentarse a un Principio Maligno luego de superar distintas pruebas e incrementar su poder. En anime pueden citarse ejemplos provenientes tanto del modelo occidental (Shukufuku no Campanella) como nacional (gran parte de Inuyasha, Basilisk). La película Mononoke Hime de Hayao Miyazaki relataría el derrumbe de este universo ante el irreversible avance de la modernidad (que equivale al deicidio).

2.2 Lo fantástico. Los relatos adscritos a este paradigma se desarrollan en entornos urbanos modernos, donde predominan como reglas la racionalidad cartesiana y el avance tecnológico. Esta mentalidad rechaza tajantemente la integración de lo mítico o fabuloso, en consecuencia, cuando se introduce un elemento perturbador, el personaje que atestigua los hechos se sorprende y los axiomas que sostienen sus certezas sobre el mundo entran en aprieto. Lo fantástico implica siempre una incursión conflictiva de lo extraordinario o sobrenatural en la Realidad, un proceso interior que Freud llama desfamiliarización (lo ümheimlich): las muñecas no deberían hablar, son seres inanimados, pero ocurre en Rozen Maiden. Lo fantástico depende de esta tensión, la coexistencia entre la cotidianeidad y sucesos fabulosos que negarían la física y el principio de no contradicción. Se incluye en este apartado las historias de vampiros como Hellsing o Vampire Knight, las series de mahou shoujo donde la heroina recibe una misión y lucha por cierta causa noble utilizando los poderes mágicos concedidos (Sakura Kinomoto, Nanoha Takamachi, Mai Tokiha), como en otras historias de acción mágica como Fate/stay night, Shakugan no Shana, Mahou Sensei Negima. La Revelación de lo fantástico entraña también el guardar un secreto entre pocas personas: en Rosario+Vampire, Tsukune se esfuerza por ocultar a su madre que estudia en una escuela para youkai (monstruos míticos) adonde le costó “familiarizarse”, mientras que los señores Isozaki en Telepathy Shoujo Ran descubren que su hija tiene poderes psíquicos recién en el episodio 18.

2.3. Lo neofantástico. Se diferencia del paradigma anterior porque los sucesos fantásticos son admitidos con menos resistencia, pero provocando la angustia, el marasmo existencial, ergo el cuestionamiento de la categoría misma de realidad. El sujeto se confronta a un hecho fabuloso pero las consecuencias de ese encuentro generan un replanteamiento de su identidad. No encuentro mejor ejemplo para este modelo que Bakemonogatari en cualquiera de sus arcos. La acción es mínima y predominan los duelos verbales que arrastran al personaje afectado por las anomalías a enfrentarse a sus traumas. Otro aspecto innovador del paradigma neofantástico es su carácter metafórico y abierto. Angel Beats! es fantástico en su primera mitad pero neofantástica en sentido global: el contexto es un espacio aislado y anómalo, donde los muertos llegan a experimentar un simulacro de vida real. Los límites borrosos entre engaño (ilusión) y realidad son una temática frecuente de la ficción neofantástica. La multiplicidad de interpretaciones sobre la Realidad termina imponiendo en el sujeto la necesidad de deconstruir su concepto de Realidad. La saga de Haruhi Suzumiya solo podría considerarse ciencia-ficción si privilegiamos únicamente la perspectiva de Nagato, pero olvidamos que existen otras interpretaciones. El punto de vista de Kyon es trastocado por estos eventos anormales imposibles de comunicar, pues carece de una explicación consistente, de manera que el protagonista se encuentra atrapado epistemológicamente. Sin embargo, también existe una derivación hacia la comedia, donde se encarna en historias surreales o absurdas que entreveran distintos elementos anormales, extraños o fuera de lugar que el sujeto asimila a su vida cotidiana, como Hayate se acostumbra a animales parlantes, linajes vampíricos de ancianas lolitescas o viajes en el tiempo en Hayate no Gotoku!

3. La ciencia-ficción. Los universos de estas historias proponen futuros alternativos fundamentados en un discurso que 1. se asemeja al científico, 2. se declara coherente, y 3. adelanta avances tecnológicos imposibles en la actualidad. Este modelo no se sostiene en ciencia real, sino en simulacros discursivos muy parecidos en sus formas y conceptos a la ciencia de vanguardia. Por ejemplo, se conocen todos los datos acerca de los robots gigantes o mobil suits que aparecen en varias series mecha, pero nunca suele explicarse en concreto como funciona el interior, su motricidad, cuáles son sus fuentes de energía, ni tampoco sabemos qué principios neurológicos intervienen en la conexión entre piloto y máquina. Sin embargo, suele abundarse en muchas explicaciones sobre informática y física nuclear, donde siempre existirá un vacío que cualquier espectador atento sabrá donde ubicar. La ciencia ficción se basa en silencios y exposiciones. Se calla allí donde no conviene explicar (¿cómo funciona por dentro una nave espacial?) y se bombardea de teorías con apariencia científica en otros temas menos comprometedores. Cuando se alcanza a desarrollar una tecnología revolucionaria, en raras ocasiones se expone el proceso completo, simplemente se acepta. Por ejemplo, en Saber Marionettes J, se informa que Fausto y Ieyasu lograron crear mediante mecanismos enteramente científicos, marionetas autónomas, capaces de amar y sentir, pero salvo descartar la injerencia de magia o hechicería, nunca se aclara cómo lo consiguieron.

4. El realismo mágico. Dentro de estos universos ficcionales, la convivencia entre vida cotidiana moderna y sucesos extraordinarios es fluida y aceptada con naturalidad no exenta de sorpresa, pero considerada posible por los personajes, por motivos religiosos, espirituales o místicos. Puede existir arrobamiento, pero nunca se produce shock, pues en estos escenarios son concebibles los milagros, la magia, las maldiciones, las apariciones. La trilogía de las estaciones de Key se sustenta en esta combinación de extrañeza, fascinación y melodrama de la vida diaria. Estos eventos particulares no suelen afectar al resto de personas, solamente al reducido grupo que comparte la experiencia fabulosa, mientras la rutina permance inalterable; no obstante en un universo realista-mágico perfecto, toda la sociedad en general está dispuesta a aceptar su convivencia con lo mítico-religioso, sin renunciar a los beneficios y costumbres de la modernidad. Aunque el pensamiento racional ha vuelto incrédulos y escépticos a los hombres (hijos de la secularización), de repente brota un rezago divino, aunque normado por reglas como sucede en Kanon, Air y especialmente en CLANNAD respecto de las esferas doradas. No obstante, el mejor ejemplo para describir el realismo mágico sería Kamichu!, una magnífica serie que relata los avatares de Yurie, una estudiante de secundaria que se convierte en diosa sin mediar mayor explicación y aunque todo su pueblo, y luego todo el Japón (incluido el Primer Ministro), está enterado de su transformación, nadie se sorprende ni asusta y tampoco le rinden culto. La interferencia entre ambos mundos es mutua, pues durante un episodio, Yurie debe asistir a una convención de dioses que parodia las reuniones de gremios profesionales.

Durante este largo post hemos repasado los distintos paradigmas de verosimilitud desde un enfoque básico. Como advertimos este ensayo de tipología solo sirve como base para iniciar el análisis pues imponerle a ciertos textos una clasificación rigurosa limita nuestra capacidad de interpretación. En una serie pueden coincidir, contaminarse o polemizar distintas formas de verosimilitud, como ocurre en el universo compartido de Toaru Majutsu no Index y su spin-off Railgun. Para nuestro próximo artículo, abordaremos el tema del “narrador”.

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