Hello, every-nyan. Las interrogantes suscitadas por la aparición de Dark Hanekawa (la versión felina de la meganekko presidenta) al final del episodio anterior generaron expectativas entre los seguidores de Bakemonogatari, preguntas pendientes que resuelve el capítulo estrenado esta semana por internet y cuyas respuestas replantean la gravedad del arco de Tsubasa Cat. El relato se sostiene sobre los pilares básicos de la serie, su habitual fórmula expositiva que privilegia el diálogo y la tensión psicológica como anticipo a las escenas de acción: largas conversaciones sobre el escenario geométrico de formas repetidas ad infinitum, por ejemplo, las estructuras urbanas y los postes; dialogicidad conflictiva entre los personajes que rondan el tema de fondo en constante dinámica de atracción y resistencia (de distintas formas, habida cuenta del carácter provocador de Dark Hanekawa que parece seducir y repeler en simultáneo a un confuso Araragi); y una interpelación moral que vuelve a cuestionar la función de Koyomi como “salvador” o héroe para las chicas afectadas por las anomalías (oddities, si siguen la versión inglesa) y pone en entredicho la validez u orientación de sus esfuerzos (había ocurrido antes en los arcos de Suruga y Nadeko). Sin embargo, el caso de Tsubasa se deslinda del resto porque, por primera vez, la anomalía se expresa verbalmente, le habla en una jerga de japonés gatuno, le contesta jugando a tentarlo, confronta y critica sus acciones, y está dispuesta a ayudarlo, incluso a sabiendas del propósito de Araragi (sellarla y “curar” a la Presidenta, en consecuencia, “encerrar” o “congelar” a la desafiante nekomimi). Comunicarse directamente con una anomalía no parece una experiencia novedosa para Koyomi pues sería la segunda ocasión que lidia con Dark Hanekawa, sin embargo, es una circunstancia desconocida para el espectador acostumbrado a tratar a los causantes de estos fenómenos como “enemigos” (si cabe el término) que combatir. La gata le recuerda a Araragi la condición mítica de las anomalías exigiéndole la misma distancia reverencial que les profesa Meme Oshino, en lugar de acercárseles y llevarse bien con ellos, pues “intenta abarcar mucho más de cuanto puede apretar” incumpliendo ese obligación tácita del humano de guardar una actitud mezcla de odio, temor y respeto ante las anomalías. Es cierto que Araragi luchó contra el mono arriesgando su vida e intentó destruir a la serpiente, pero indirectamente tendió una relación especial con todas las afectadas, domesticando y familiarizándose con los espíritus que las alteraban sus vidas, comprometiéndose con ellas mediante su papel de sanador e incluso al tratar a Shinobu como una niña pequeña que requiere protección, le restaría poderes como vampiresa. Este reproche llega rato después de una secuencia cómica en que Arararagi (perdón, tartamudeé) contacta a sus amigas pidiéndoles que “rastreen” la ciudad para ubicar a Shinobu. Hachikuji había mencionado haberla visto de casualidad frente a una tienda en la carretera y después de confirmada su fuga por Meme (quien la define como un viaje en búsqueda de su personalidad, probablemente producto de la influencia de Koyomi), la rubia se convierte en pieza clave para remediar el problema de Hanekawa como había ocurrido durante la Golden Week. Las respectivas escenas dedicadas a cada chica nos exponen un rápido mosaico del harem curativo de Araragi, cada cual sacando a relucir sus señas más particulares (guiños a la teleplatea que adora cuando el elenco completo reaparece comportándose según sus propios estereotipos) y disfrutamos de Hachikuji pronunciando correctamente el apellido de nuestro protagonista (luego negándolo) y diciendo algunas de sus habituales candideces, de Kanbaru proclamándose esclava sexual de Araragi-senpai y ofreciendo desnudarse en público, de Nadeko *respira hondamente* en diminuta pijama empujando incluso al público más cauto a las fauces del lolitismo, y de Senjougahara ofreciendo un amoroso tsundere service. Hitagi está resignada al heroísmo de Koyomi, aún cuando suele socavarla reprendiéndolo por su generosidad: es consciente de la dificultad que atraviesa el muchacho al decidirse a ayudar tanto a Shinobu como Hanekawa, como si estuviese condenado a arriesgarse por los demás.
33 series school-life para ver antes que acabe la década (Parte I)
Puesto que cunde la desinformación por culpa de ciertos medios informativos, una enorme mayoría de ingenuos creyó que esta década había terminado en 2009, cuando recién culminará el 31 de diciembre de 2010. El año cero no existe, damas y caballeros y aunque les suene extraño, el nuevo siglo comenzó en 2001. Por tanto, quedan unos diez meses aproximadamente para invertir su tiempo como fanáticos del animé a revisitar algunos exponentes contemporáneos del school-life, un elemento argumental bastante fértil y exitoso que recorre la totalidad absoluta de los géneros del animé. Sin embargo, la presencia de chicas en uniforme y el tradicional sonido de la campana de colegio japonés no convierten de inmediato a una serie en school-life, aunque recoja algunos de sus rasgos constitutivos. Mi selección es arbitraria y caprichosa, pero he intentado ceñirme a criterios de calidad y entretenimiento, además de imponerme como límite temporal esta misma década que vamos cerrando (2001-2010), por tanto, la portada de Kare Kano es groseramente engañosa y aunque chillen, seguiré considerando a Great Teacher Onizuka el mejor school-life de los noventa. No obstante, en aras de definir este concepto y aclarar las nociones básicas que sustentan mi elección, reproduzco un micro-artículo que escribí hace bastante tiempo, cuando todavía no publicaba este blog.
Al colegio no voy más
El término school life parece haberse oficializado entre los aficionados al animé para referirse a la presencia argumental de la rutina de escuela. Sin embargo, no basta con la aparición del entorno estudiantil: el colegio debe constituirse en espacio privilegiado de la acción y su tiempo (el calendario lectivo), en esqueleto temporal del relato. En consecuencia, el school life no es un género, sino un componente espacio-temporal adscribible a varias modalidades. Puede tratarse de comedias (School Rumble), drama romántico (CLANNAD), mahou shoujo (MaiHiME), incluso tragedias (School Days). Para comprender el concepto de espacio-temporalidad que manejo, resultaría interesante trazar una cronología de estos relatos y comprobar que nunca faltarán festivales culturales, vacaciones de verano, excursiones, horas de almuerzo, presentaciones de alumnos transferidos (respecto del tiempo), y clubes, consejos estudiantiles, campos deportivos, aulas de ciencias o cocina, y en algunos casos, dormitorios estudiantiles (respecto del espacio). Otros aspectos se refieren a lo institucional: rivalidades entre salones, tradiciones como los siete misterios, o la recámara prohibida. Cuando se tematizan estas circunstancias, podemos categorizar a la serie como un típico show school life.
El aspecto clave que suele escatimar el consumidor (el espectador inocente) es cuánto subyace a esta “localización”. En primer lugar, el aprendizaje como proceso de interacción social. Parte del heroísmo cotidiano de hacer vida de escuela es ampliar la base social y esto se metaforiza en la presentación episódica de personajes que van asimilándose a la esfera de influencia del protagonista. Cuando se trata de relatos como MaiHiME, el heroísmo real ocurre durante el combate, pero el espacio compartido obliga a los personajes a asumir roles de cotidianeidad (de lo contrario, se diluiría lo escolar). El grupo de amigos, el staff o repertorio es también un elemento de la rutina, del funcionamiento del colegio, que debe marchar no como una versión en miniatura de la sociedad, sino como una nación autótélica, gobernada por sí misma. Nuevamente, el caso de MaiHiME es ejemplar: cuando Mai es llevada a rendir testimonio ante el consejo, Tate le explica que el poder ejecutivo del colegio está en manos, prácticamente, de los estudiantes. En segundo lugar, atestiguamos la épica de la adolescencia, la construcción del individuo, no como ficha dentro de una micro o macro estructura, sino como sujeto autónomo. Un asunto formal poco analizado guarda relación con aquel símbolo que pese a ser unificador, al transgredirse se convierte en marca de reconocimiento individual: el uniforme. No existe factor de masificación más simbólico dentro de la vida escolar que portar un uniforme. Su empleo pretende eliminar la diferencia, imponer una igualdad ficticia. Sin embargo, los protagonistas de animé siempre portarán el uniforme de manera heterodoxa, diferente a la masa de alumnos que, caso curioso, lo visten respetando la ortodoxia más estricta. Basta con variar un color de medias, desanudarse la corbata, llevar un accesorio o usar el buzo de gimnasia para establecer una identidad. En una obra maestra del school life como La melancolía de Haruhi Suzumiya, el fetiche de la ropa y los peinados es subvertido con una naturalidad que resulta extravagante si comparamos las coletas crecientes de Haruhi con el look desarrapado y holgado del everyman Kyon.
Ese aspecto tanto social como individual que el school life (sea desde una vertiente dramática y propensa a lo sublime, sea desde una posición melodramática y cercana al estereotipo, sea desde la comicidad y aliada de la parodia y el esperpento) solo puede tener un nombre que prestado de la literatura se aplica con cierta cercanía al proceso descrito: Bildungsroman. El ejemplo ideal sería ef -a tale of memories., un relato cuya relación con el school life es vagamente espacio-temporal, pero que gira sin remedio en torno al colegio porque el tema de la vocación resulta el eje central de las tres historias paralelas. Una encuesta sobre aspiraciones vocacionales produce un vacío existencial en Reiji. Acudir o no al colegio en respuesta a una vocación artística es el dilema primordial de Hirono. Kyouske se rebela ante su club de cine para buscar su propia inspiración. Con la renuncia de Hiro a seguir estudiando, ef destruye una premisa del school life (la intangibilidad sagrada del colegio), pero refuerza, quizá por negación, su presencia como vórtice del conflicto.
A continuación, las seis primeras series en orden regresivo…
ISML Segunda ronda de Preliminares. FINAL: El peor momento de Rozen Maiden
Ni siquiera los enemigos más acérrimos de la otrora poderosa facción Rozen Maiden se imaginarían tamaño descalabro. Esta seguidilla de esfuerzos frustrados no cabía en los pronósticos que, basándose en la performance de 2009 (¡tres collares!), las signaba como seguras protagonistas, las encargadas de encender la caldera de las especulaciones. Las muñecas no sobrevivieron tampoco a la segunda ronda de preliminares y esta derrota torna más estrechas sus posibilidades, e innecesariamente ardua su clasificación considerando que las Rozen Dolls fueron siempre animadoras de cuanto torneo moe se realizara y porque su participación se asumía como un sobreentendido tácito al hablar de campeonatos de popularidad. Esa tradicional primacía parece haberse extinguido esta noche/madrugada, cuando se publicaron los resultados que condenaban a Suigintou, Suiseiseki y Shinku (Hinaichigo y Souseiseki también, aunque fueron eliminadas en fechas anteriores de esta ronda) a tentar por tercera vez su acceso al certamen regular, aunque ahora solo queden disponibles seis plazas a disputarse entre demasiadas candidatas con similares credenciales para reclamar su lugar entre las cincuenta como Ryou Fujibayashi, Tsumugi Kotobuki, Ritsu Tainaka, Louise Vallière, por citar algunos nombres notables. Como comprenderán, el camino a la clasificación será angustioso y ciertos personajes populares se quedarán fuera, ad portas pero mirando desde lejos. ¿Será la eliminación prematura el aciago destino de las Rozen Dolls? Conozcamos a continuación a las catorce nuevas candidatas que se unieron a la élite del moe-ness internacional y bregarán para conquistar la esquiva Tiara Celestial:
So.Ra.No.Wo.To 8: El telefonito es una necesidad…
Entiendo y comparto la decepción de quienes aguardaban con ansias que prosiguiera el tono tenebroso, violento y traumático del episodio anterior, porque yo también esperaba que profundizasen en los antecedentes más onerosos de los personajes, aquellos detalles que encienden la polémica, originan hipótesis o ayudan a responder las interrogantes desperdigadas cuales minas antipersonales en cada capítulo. A contracorriente de nuestras expectativas, los guionistas optaron por una trama humorística, en forma de anécdota ligera [no slice of life, porque los eventos fundamentales aunque sean pedestres (vigilar un teléfono, aguantarse la orina) son extra-ordinarios, es decir, fuera de la rutina cotidiana, o casos de excepción], en tono inocente, en notoria contradicción con la atmósfera oscura y mortuoria que teñía el episodio previo dando la impresión de un retroceso del drama psicológico a la comedia de circunstancias, una involución abusiva por abandonar las disquisiciones filosóficas sobre la existencia y las imágenes desgarradoras y limitar la cuota de dolor a los impedimentos urinarios de una soldado demasiado obediente. Apenas algunas alusiones contaminan esa aparente serenidad juguetona en que transcurre la agotadora jornada de Kanata insuflando la duda y sugiriendo que pronto se revelerá un terrible secreto (los preparativos al próximo arribo de Claus coinciden con una llamada de Cuartel General del Ejército de Helvecia pidiéndole a Rio que salve al país, imposible que fuese una mera casualidad). Sin embargo, meditando con mayor detenimiento, comprendí que mi desencanto, aunque válido en su momento, apenas se justificaba por comparación con los parámetros del capítulo séptimo y porque, herencia del pensamiento letrado tradicional, seguimos creyendo que existe una jerarquía de calidad espiritual que superpone el drama por encima de la comedia. Por tanto, si condenara este episodio utilizando como pauta el anterior, estaría cometiendo un gravísimo error crítico. ¿Cómo calificarlo, entonces? Según criterios formalistas, es decir, su ejecución, sus propósitos genéricos y su coherencia interna. No tengo quejas acerca de los primeros puntos: la animación es destacable y siendo un capítulo cómico, logra causar gracia. Sobre lo último, aplaudo de nuevo la sutileza en aspectos narrativos: comenzar mostrando el punto de máxima crisis para luego realizar un enorme salto hacia atrás que explicará como terminó Kanata sentada frente a un teléfono con un vestido extravagante y el comedor vuelto un caos. Acerca del aprovechamiento del tiempo, consiguen con éxito contar progresivamente cómo Kanata va acumulando calamidades de pequeñas a grandes, de forma que todo conduce con naturalidad y congruencia al punto de tensión más álgido (“I’m gonna wet my pants…”) hábilmente pensado para manipular el sadismo o los fetiches de cierto sector de la audiencia. Sin embargo, sigo cuestionando la necesidad de esta viñeta cómica en el amplio marco de la serie completa. Las pistas sobre el negocio de calvados, la identidad de Illya Arkadia, del hombre con quien dialoga Rio por teléfono, del peligro que corre Helvecia, de aquellas “negociaciones” diplomáticas que parecen servir de fachada mientras los ejércitos se preparan para una guerra inminente. El espectador acucioso captó estos detalles que validan el episodio, pero este relato risueño irrumpe de manera forzada si consideramos el desarrollo estructural de la serie conducente a una revelación violenta y otra historia, más reflexiva, hubiese sido mejor background. No obstante, el capítulo cumplió con entretener y retratar diversos aspectos de la vida en Seize, como el retroceso de los sistemas de comunicación masivos: gente como Kanata jamás han hablado por fono y encuentran la experiencia tan excitante que están dispuestas a realizar cualquier sacrificio; o la influencia del sindicato de comerciantes de licores que mantienen contactos con el Ejército y ofrecen donativos a la Iglesia local. Respecto del atractivo “visual”, ese vestido horrendo, colorinche, con semejante moño rojo chillón, además de constatar
el pésimo gusto de Yumina para la moda (y somete a sus huérfanos a esos rocambolescos experimentos de fashion emergency), provocó que, cuando enfocaran sus piernas arrejuntándose de nervios y miedo de orinarse, sus muslos luciesen sugestivos y sexys. Ese movimiento angustioso concentra la atención del espectador en la entrepierna, espacio del cuerpo que intenta tapar o contener el personaje, una zona innegablemente ligada al deseo, incluso para los menos perversos.
ISML Preliminar. Finales de segunda ronda.
Después de dos fechas eliminatorias, veintiocho chicas se emparejarán para enfrentarse en catorce respectivas finales de grupo a partir de esta tarde. Las ganadoras obtendrán su pase directo al selecto grupo de cincuenta concursantes que pelearán la temporada regular. De acuerdo al rendimiento promedio de las participantes, pocos matches nos depararían alguna sorpresa y solo algunos cuantos carecen de una favorita prevista casi por abrumador consenso, de manera que la mayoría de encuentros deberían confirmar el poderío que algunos personajes, por circunstancias diversas, no supieron validar durante la primera etapa. Por ejemplo, las Rozen Dolls están obligadas a imponerse y remontar un proceso de clasificación que desde la ronda previa se tornó dramáticamente cuesta arriba incluso después de un excelente 2009 donde Suigintou, Suiseiseki y Shinku obtuvieron sendos collares. Junk-chan se enfrenta a Maria (Hayate no Gotoku!) en una definición de pronóstico reservado, pues aunque la meido no capitalice la popularidad de Nagi Sanzenin y Hinagiku Katsura, este circunstancial retroceso de Rozen Maiden puede beneficiarla. Desu, en cambio, ha mantenido su exorbitante nivel de apoyo, pero en primera ronda se halló enfrascada en un grupo de la muerte y cedió la plaza ante Rika Furude. Ahora podrá cobrarse la revancha frente a Hanyuu, o caso contrario, sembrar el rumor de un maleficio cuando las muñecas se enfrentan a Higurashi. La jardinera cuenta con ventaja por encima de cualquier supuesta crisis. Shinku es bolo casi fijo y quien menos esfuerzo deberá realizar pues Chiaki Minami, participante de la primera edición en 2008, llega bastante tibia tras vencer a Nagi y Shiki Ryougi, mientras que la muñeca aristócrata derrotó en un duelo de té a Mugi.
Entre otros datos, CLANNAD podría alargar su ventaja en el cuadro general de clasificadas sumando a tres candidatas siempre y cuando las tendencias se mantengan y cuando menos una candidata tendrá asegurado su acceso en representación de Key/KyoAni, pues Ryou Fujibayashi y Kotomi Ichinose deberán apartar por breves instantes su amistad para pelear una plaza. Nagisa debería derrotar a la sorprendente Ikaros, que debutó auspiciosamente en nominaciones y las primeras fechas de la ronda pasada. La Señora del Dango no tendría que complicarse demasiado para derrumbar al ángel pero el exceso de confianza le costó caro a CLANNAD el 2009 cuando dominaba con gesto imperial los primeros torneos y acabó apabullado por otras potencias. Fuuko también espera sacar a relucir su cartel de Number One también ante otro personaje de Sora no Otoshimono, Nymph, pero ninguna de las novatas ha conseguido igualar el caudal electoral de la Alianza Dango-Starfish. Senjougahara es favorita indudable frente a Alice quien, aunque cuenta con amplia aceptación, nunca ha sobrepasado la barrera de 2000 votos que Hitagi supera sin dificultad. Lo mismo vale para el match que opone a la dulce Tsukasa y Konjiki no Yami, ambas buscando permanecer en la Liga, aunque queda claro que la primera es nombre usual en las quinielas y la segunda estuvo largo rato en 2009 luchando la permanencia a mitad de tabla.
Minori Kushieda volverá a reeditar el clásico Toradora! vs K-ON!, un duelo con tintes personales pues enfrenta a la mejor amiga de Taiga con ante Hirasawa, quien, de ganar, formaría con Yui la segunda pareja de hermanas en competencia este año. Entre una Nanoha en quien deposito poca confianza (no pudo clasificar en primera ronda siendo la gran favorita y habiendo podido revivir el entusiasmo entre sus fans gracias al estreno de una película) y una Ayumu Nishizawa demasiado a la sombra de sus compañeras de elenco que suelen llevarse el crédito, reina la indefinición y cualquier resultado será justo o verosímil. Pronóstico reservado también para Illyasviel versus Louise. C.C., en cambio, llega favorecida por su fuerza entre el público internacional para vencera a Sakuya Aizawa (vale recordar que Corea aporta una gran cantidad de votantes a ISML). Solo con leve ventaja Isumi Saginomiya debería imponerse a Index en quizá el bloque más aburrido por la poca resonancia de ambas (Index tuvo su oportunidad en 2009 y anduvo pésima, mientras que la exorcista llegó lejos en Saimoe gracias a la conjunción de casualidades y conspiraciones). Finalmente, Chizuru Akaba podría hacer historia completando al 100% el cuadro de Seitokai no Ichizon siempre y cuando derrote, en un encuentro a su medida, a la tsunderesca Yuuhi Katagiri.
Shouko Kirishima, o la redefinición del tsunderismo
El reciente episodio de Baka to Test to Shoukanjuu, centrado en la delicada, elegante y torturadora figura de Shouko Kirishima, la representante de la clase A, confirma mi hipótesis acerca del surgimiento de una nueva categoría de personajes femeninos que, dotadas de una personalidad tan perturbadora como sensible, vienen redefiniendo el paradigma de la tsundere, quizá el arquetipo más polémico, fructífero y publicitado de la tipología del animé desde aquellas épocas, in illo tempore, de verdaderos clásicos de la comedia como Kimagure Orange Road (Madoka Ayukawa) o Ranma 1/2 (Akane Tendo). Aunque entre las heroinas de los ochenta y Louise Françoise de la Vallière median dos décadas de evolución, en esencia, pervivía en esta estirpe de mujeres indómitas, como principal atractivo, el ocultamiento sentimental y la tensión beligerante hacia el amado como escudo para evitar, por temor a parecer débil o vulnerable, la sincera expresión de sus emociones. En 2007, Lucky Channel, en Lucky*Star hizo eco de la polémica en torno a la definición del término. En concreto, existían dos teorías circulando en foros y páginas especializadas: la primera, que llamaremos evolucionista, porque consideran el tránsito del lado tsuntsun (la animadversión) al deredere (la ternura) como un esquema dramático evolutivo (la chica comienza siendo hermética y hostil para terminar siendo honesta y sensible); la segunda, de tipo psicológico o psicopatológico, definiría el fenómeno como una suerte de complejo bipolar producto de la represión erótica del personaje, por tanto, la chica fluctúa entre la mansedumbre y la antipatía. TvTropes divide a las tsunderes (tradicionales) en dos subtipos:
Tsun o harsh: en modo tsuntsun por default (Kagami Hiiragi, Rin Tousaka y en general la galería de Rie Kugimiya).
Dere o dulces: quienes, por lo común, no andan de coña sino hasta que son importunadas por el protagonista (pocas, como las protagonistas de Rumiko Takahashi o Hinagiku Katsura).

























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