
Diagrama de las relaciones interpersionales al interior de la serie. Nótese el vínculo de rivalidad entre Tomoe y Akiko
Romance y deporte
Habíamos mencionado que el deporte suele emplearse como cantera metafórica para referirse o contextualizar las relaciones amorosas, el erotismo, la sexualidad. En Taisho Yakyuu Musume, aunque la contienda entre hombres y mujeres mediante el béisbol ha abandonado su carácter meramente retórico y se convierte en un hecho real, el campo de juego continúa siendo 1. un espacio concreto donde dirimir de forma simbólica los desencuentros sentimentales; 2.un escenario para reproducir indirectamente las pasiones, los deseos, los vínculos, la rivalidad erótica; y 3. una excusa para conceptualizar la trama sociocultural donde se desarrollan las relaciones humanas (proponiendo el juego, por ejemplo, como una redefinición o perpetuación de los roles de género).
El primer caso corresponde al ánimo de revancha de Akiko contra Sousuke y podemos vincularlo a la representación del período modernizador que intenta sugerir el relato. El segundo caso describiría el enfrentamiento de tintes humorísticos entre Akiko y Tomoe por la posesión de Koume. Habíamos subrayado cómo se establecía la equivalencia entre el dueto pitcher-catcher y una pareja de esposos, y cómo la intervención de una tercera persona (Tomoe, la bateadora) evitaba la concreción material (el strike) de esa metáfora erótica. Como consecuencia, Akiko resultaba más frustrada y enojada (en cuanto pitcher) y más celosa (como amiga, y también, a nivel del símil, como cónyuge). El tercer caso se asemeja al primero, aunque aquí la protagonista no afronta un desafío a su orgullo femenino que hubiese lastimado sus sentimientos, sino su derecho a decidir su presente y su futuro. Esta responsabilidad no recae en Akiko, cuyo principal interés es cobrarse la humillación de Sousuke, sino en Koume, quien desde las primeras escenas (recuérdese el célebre sueño musical donde pasea por Tokyo feliz de usar un moderno sailor fukku) encarna una ingenua y prístina esperanza en el proceso modernizador. Sin embargo, este camino hacia la libre determinación esta sembrado de extrañas paradojas acerca del ideal de romance que privilegia la serie.
Teoría del triángulo amoroso
El triángulo amoroso es la estructura elemental de tensión narrativa en los relatos románticos. “Elemental” porque es básica: una pareja sola no genera suspenso, se necesita una tercera persona que introduzca el desequilibrio. A partir de este esquema tripartito pueden edificarse otros modelos más complejos (los llamados polígonos amorosos), pero todo termina siempre reduciéndose a tres en sus cimientos, incluso los harem. En términos geométricos, este triángulo requiere dos catetos de deseo y una hipotenusa de rivalidad, no necesariamente declarada. El sujeto ubicado en el vórtice puede ser masculino o femenino, pero más importante que el género es la posición de quien asume la conciencia narrativa: si es contendiente u objeto del deseo. ef -a tale of memories puede interpretarse de dos maneras: como la confrontación de Kei y Miyako, o como la toma de decisión de Hirono. En Taisho Yakyuu Musume, Koume se encuentra al centro de dos triángulos que nunca llegan a contaminarse porque se desarrollan por separado. El primero, cómico y yuri, opone a Tomoe y Akiko. El segundo, elaborado para tomarse en serio a pesar de ciertos instantes de humor, enfrenta, nunca expresamente, a Saburou y Takahara. Aquí empiezan a operar una serie de contradicciones aparentes (subrayo este último adjetivo) que intentaré explicar. Por convención, los triángulos amorosos deben acabarse, están obligados a tener una duración limitada, no pueden ser eternos. Un contendor podría rendirse y retirarse pero esta solución le resta emotividad al conflicto. En consecuencia, solo resta una vía para resolver este dilema: que el personaje central tome una decisión, que elija. Sin embargo, estamos en 1925, en plena era Taisho y aunque nueve muchachas estén empeñadas en demostrarnos lo contrario, todavía faltan algunas cuantas décadas para que una mujer adulta pueda considerarse autónoma, peor aún una adolescente. Por tanto, las decisiones de Koume
transcurren en un nivel más íntimo, pero incluso considerándolos pequeños pasos, son brincos enormes que erosionan los convencionalismos y fuerzan a sus padres a respetarla y apoyarla. No obstante, la determinación de jugar béisbol rompiendo un tabú de género reviste mucho menos gravedad que atreverse a desafiar la autoridad paterna respecto al compromiso matrimonial, un asunto zanjado de antemano por la familia sin necesidad de consultarle a la hija. Koume detesta a Takahara y prefiere a Saburou, pero al aceptar implícitamente las apuestas de ambos pone en juego su posibilidad de decidir. De forma sutil, el béisbol le permite escoger.




































