Cosas terribles como no votar por Shiori

Cosas terribles como no votar por Shiori

Shiori Misaka no viene cumpliendo una campaña positiva en International Saimoe League 2009. En general, los personajes de Kanon, salvo Mai Kawasumi y Ayu Tsukimiya, parecen, a estas alturas, condenados a resignar sus puestos para la próxima liga. Muy aparte de tomar partido por KyoAni, me suena injusto que una chica frágil, pero adorable y valiente se encuentre tan abajo en las preferencias del votante. Tampoco es novedad, porque, incluso antes del torneo, Shiori nunca gozó de preferencias entusiastas ni la popularidad abrumadora de sus compañeras de marquesina. Mientras abundan en Google las páginas e imágenes referentes a Nayuki o Mai, para Shiori la búsqueda no arroja resultados amplios ni variados, apenas alguna información contenida en reseñas de Kanon 2006 o resúmenes superficiales de la serie, donde se enumeran a los personajes principales. No aguardaba un fanclub de masas, pero cuando menos, un post dedicado a preguntarse qué endiablada cantidad de azúcar nos insufla al presenciar su melodramático arco o cuántos fetiches del moe-ness consiguió condensar Visual Art’s Key al diseñar su personalidad. Encontré un par en inglés: el artículo de Stripey, en Hontou ni Taihen desu, titulado con acierto “La encarnación del moe” (The embodiment of moe) y una encendida defensa de la candidatura de Shiori por CCY en Mega megane moé. Esta situación precipitó que rompiera mi pretendida imparcialidad de informante y, asumiendo que ningún daño hago propagandeando a una candidata sin mayores probabilidades de forzar el milagro, quiero explicar en pocas palabras por qué considero un pecado estético dejar de votar por Shiori, relativizándolo bajo nuestro precepto de tolerancia “your moe is not my moe”.

El invierno siempre fue mi estación preferida

El invierno siempre fue mi estación preferida

A riesgo de caerles espeso, admitiré que Shiori es un objeto contundente de chantaje emocional, un personaje fabricado con la intención expresa de provocarnos compasión y sugerirnos ternura. ¿Acaso alguien, incluso los inmunes al encanto del moe-ness, podría evitar conmoverse hasta el enternecimiento con una muchacha hermosa y enfermiza, frágil e indefensa, misteriosa, casi etérea, que parecería romperse en cualquier momento? Shiori encaja de maravillas con los estereotipos de mujer ideal que configuran el imaginario masculino más paternalista, inflando nuestros egos sobreprotectores con la fantasía malévola de escuchar a una chica mansa y modosa llamándonos “onii-chan” (aunque se siente incómoda y jamás lo repita), una suerte de cachorrita indefensa que clama a gritos con sus sonrisas y pucheros que le palmeemos la cabeza, la engriamos y protejamos de la maldad del mundo. Pues bueno, sinceradas las posibles objeciones, pasemos a matizar nuestros prejuicios positivos o negativos hacia Shiori, quizá con el propósito final de respondernos qué significa “moe”, ese término huidizo, indefinible, que habría concentrado todas sus propiedades esenciales en la muchacha de pashmina, minifalda y medias largas.

Highlights de una cita

Highlights de una cita memorable

A diferencia del resto de integrantes del supuesto “harem” de Yuuichi (algún día escribiré un post argumentando por qué las obras de Key/Kyoto no son harenes strictu sensu), Shiori no guarda relación alguna con el traumático pasado del protagonista (recordemos: Nayuki es su prima, Ayu y Mei sus amigas de infancia, y Makoto una zorrita que adoptó como mascota). El factor común de todas es su vínculo cercano con la muerte, la verdadera sombra que Yuuichi desea disipar enterrando en su memoria un episodio que cree olvidado, mientras Shiori enfrenta la realidad de su dolencia y la proximidad de la muerte con la aspiración de vivir a plenitud sus últimos días y reconciliarse con su hermana. La trama romántica (el triángulo clásico) corresponde a Ayu y Nayuki, mientras Mai y Makoto dependen, para redimirse cancelando sus deudas pendientes con el pasado, del reconocimiento (anagnórisis) de Yuuichi. Shiori no participa de estas dinámicas: su arco sigue el modelo clásico de Key del chico responsable ayudando a la chica necesitada de apoyo (por ejemplo, Tomoya con Nagisa/Kotomi en CLANNAD), sin asomos de romance pero mucha tensión sentimental y emocional que culmina en la fascinante escena del beso en la fontana. Shiori es diferente y única: no requiere exhibir su fortaleza, porque la fuerza se traduce en sus actos. Es educada y recta, sonríe aunque conozca de antemano que pronto morirá.

Esto podría medirse en megatones

Esto podría medirse en megatones

Incluso los aspectos accesorios, los detalles de extravagancia que caracterizan a los personajes de Key, tienen en Shiori un sabor especial: su afición por el helado de vainilla y la nieve en una ciudad que parecería vivir en un invierno perpetuo, su falta de reflejos para jugar al mata-topos, los dibujos de dudosa calidad que jamás conoceremos, e incluso la catch-phrase más refinada del elenco (“Odio a las personas que dicen ese tipo de cosas”). Su cita con Yuuichi contiene ese memorable fragmento de la lucha con bolas de nieve que termina cuando fabrican un inmenso muñeco. Shiori es una chica excepcional que sueña con experimentar la cotidianeidad y vivir como una adolescente normal que prepara obentos a su novio y juega en el arcade. Quien no haya caído en la tentación de lloriquear de amarga alegría durante la fiesta de cumpleaños o festejado su odio al tabasco, enemigo de la humanidad, podría considerarse un insensible. Por momentos, sus intervenciones alcanzan una inusitada pero horrenda profundidad, como al confesar que olvidó el nombre de su enfermedad porque recordarlo no ayudaría a sanarla, o cuando derrumba las esperanzas de Yuuichi diciéndole, sin borrarse la sonrisa, que solo un milagro podría salvarla, pero “se llaman milagros porque nunca ocurren”. Shiori sería capaz de resistir estoica cualquier derrota porque su valoración del tiempo desafía nuestra complacencia.

La nueva estrategia para ISML 2009

La nueva estrategia para ISML 2009

Un llamado a la conciencia, lectores y votantes: un voto por Shiori es un voto de calidad. Su desempeño hasta la fecha le impide acceder al campeonato de las dieciséis en ISML, pero todavía es posible que luche por la permanencia si alcanza 26 victorias en las próximas 33 jornadas. Obviamente, haría falta un milagro monumental para forzar la remontada, una hazaña, a estas alturas, imposible. Shiori no exige eventos fabulosos que jamás sucederán, aunque me sienta obligado a despedirla con los votos que siempre mereció.